Conservación en Brasil: Conoce al arara azul, la joya del Pantanal ~ Bioblogia.net

22 de octubre de 2020

Conservación en Brasil: Conoce al arara azul, la joya del Pantanal




Existen infinidad de proyectos de conservación por el mundo. Personas, grupos y organizaciones que hacen malabares para aportar su granito de arena y ayudar a preservar la biodiversidad. Seguramente existen proyectos a tu alrededor que no conoces, así que ya no te digo si se trata de otro país.

Para este post queremos que viajes a Brasil, concretamente hasta Mato Grosso do Sul, un estado situado al sudoeste del país y que hace frontera con Paraguay y Bolivia. Cerca de la capital de ese estado, Campo Grande, encontramos el Instituto Arara Azul. ¿Situado? ¡Pues allá vamos!

El Instituto Arara Azul es una organización no gubernamental brasileña, de derecho privado y sin fines lucrativos, que tiene como principal finalidad promover la conservación ambiental. Este Instituto desarrolla proyectos de protección ambiental, como el Proyecto Arara Azul (que se inició hace 30 años en el Pantanal), con el fin de buscar y preservar las poblaciones de arara azul o guacamayo jacinto (Anodorhynchus hyacinthinus) viables en la naturaleza. También encontramos el Proyecto Aves Urbanas - Araras en la Ciudad, que está obteniendo excelentes resultados en Campo Grande.

¿Qué es eso del Pantanal?

Pues el Pantanal es, ni más ni menos, una de las mayores planicies inundables del mundo. Se trata de un lugar de transición entre la Amazonía y el Cerrado (sabana). En época de lluvias (octubre-abril) el 65% del terreno (más o menos lo que ocupa Portugal) se vuelve pantano. ¿Te lo imaginas? Todo esto, junto con la influencia que ejercen los biomas de su alrededor (Amazonia, Cerrado y Bosque Atlántico), hace que sea una zona de gran diversidad paisajística y de especies. Además, pese a que sólo 4,6% se encuentra protegido por áreas de conservación, aún mantiene el 80% de la cobertura vegetal nativa. Esto no quita que exista un gran impacto de la acción humana, sobre todo por actividades agropecuarias según declara el Ministerio de Medio Ambiente Brasileño

Una triste noticia 😢es que en julio de este año (2020) el Pantanal registró el mayor número de incendios de los últimos 20 años. Desde principios de 2020, el bioma ha perdido más del 17% de la vegetación (2,63 millones de hectáreas) y los expertos temen del efecto que esto puede ocasionar sobre varias especies, especialmente en el guacamayo jacinto.


¡¡Últimas noticias!! parece ser que estos guacamayos son resilientes y que están consiguiendo sobrevivir a los incendios, haciendo posible que se mantengan las poblaciones a largo plazo. 
¡¿No es increíble?! 😁

Arara Azul

El arara azul grande o guacamayo jacinto (Anodorhynchus hyacinthinus) es un ave psitaciforme (família de los loros, cacatúas y papagayos) que se encuentra en gran parte de Brasil y una pequeña parte del oeste de Bolivia y el norte de Paraguay. Actualmente, se encuentra catalogado como Vulnerable a nivel global según la IUCN Red List.

Estas aves presentan un plumaje de color añil, que contrasta con el color amarillo alrededor de los ojos y del pico, creando un contraste muy marcado. Pueden llegar a pesar 1,3 Kg y tener una envergadura de 140 cm, lo que lo convierte en el guacamayo más grande del mundo.

Son aves principalmente diurnas y se alimentan de semillas de palmeras, normalmente en grupo como forma de protección. Se trata de animales monógamos, es decir, cuando forman la pareja ésta sólo se separa cuando uno de los dos muere. La mayoría de las parejas se reproducen todos los años. 

☝Una curiosidad: la hembra coloca un primer huevo y tras 3-5 días (pero que puede llegar a 30 días) coloca el segundo. La diferencia de edad de estos polluelos hace que la supervivencia del segundo sea mucho menor.

Como en la mayoría de especies en el mundo, las principales amenazas son la deforestación del hábitat, el tráfico ilegal y la caza para uso artesanal.

Guacamayos Jacintos en la Hacienda de São Francisco de Perigara. Fotografia de Anderson Warketin
Guacamayos Jacintos en la Hacienda de São Francisco de Perigara. Fotografia de Anderson Warketin

Parece ser que estas aves se ganaron el corazón de la Dra. Neiva Guedes, presidenta del Instituto Arara Azul, y es a través de ella como hemos conocido un poco más sobre este guacamayo y el instituto que lleva su nombre.

Conociendo el Instituto Arara Azul: Entrevista a la Dra. Neiva Guedes


¿Cuál es el objetivo del Instituto Arara Azul? ¿Qué resultados se han obtenido hasta ahora, y qué haría falta para seguir cumpliendo con vuestros objetivos?

El Instituto Arara Azul tiene como misión:

“Promover la conservación de la biodiversidad, buscando la utilización racional de recursos naturales y la mejora de la cualidad de vida”

Esto se realiza a través de proyectos como el Projeto Arara Azul y el Projeto Aves Urbanas- Araras na Cidade. Tras 30 años de proyecto se han podido ver grandes resultados, tales como un aumento de la población de la especie en Brasil (en 2014, el guacamayo jacinto salió de la lista de animales amenazados de extinción de Brasil, ICMBio, gracias a los resultados del Proyecto), un incremento en la conservación de la biodiversidad en el área del Pantanal, así como servir de referencia en el área de investigación de estas especies en el mundo. A su vez, proyectos como el de Aves Urbanas- Araras en la Ciudad, han permitido el fomento y motivación de políticas públicas de protección de estas especies, al establecer al guacamayo azulamarillo (Ara ararauna) como Ave Símbolo del Municipio de Campo Grande.


No nos olvidemos de la protagonista del proyecto, el arara azul o guacamayo jacinto. ¿Por qué el arara? ¿Qué la hace tan especial e importante?

En 1989, durante un curso de conservación de la naturaleza, vi un árbol con algunas araras azules posadas. El profesor que nos acompañaba nos dijo que estas aves estaban amenazadas de extinción. En ese momento, les dije a todos que yo iba a estudiarlas para que no desaparecieran. Siempre digo que fue amor a primera vista. Eran tan hermosas que pensé que las personas deberían poder ir al Pantanal para verlas libres y volar en la naturaleza. No me gustaba la idea de que solo fuesen a ser mantenidas en cautiverio, como otras especies que en ese momento estaban desapareciendo. Además, desde el inicio de mis estudios, las utilizo como especie bandera para la conservación del Pantanal.

Bando de Guacamayo Jacinto, Perigara, Pantanal (Mato Grosso do Sul). Fotografía de Willian Menq.

¿Cómo se lleva a cabo el monitoreo de las araras? ¿Qué tecnologías se emplean y en qué consisten? 

Durante el periodo de reproducción, especialmente en Pantanal de Miranda donde tenemos nuestra base de investigación desde 1998, tenemos un equipo constantemente. A diario, salen por la mañana y escalan los árboles para ver la postura de los huevos, acompañar el nacimiento y el desarrollo de los polluelos hasta que vuelan. En el periodo no reproductivo, el equipo hace el manejo en recuperación de nidos e instalación o sustitución de nidos artificiales.


Una técnica de conservación de psitácidos suele ser la translocación de huevos/polluelos. ¿Vosotros habéis realizado alguna? ¿En qué consiste?

Lo hicimos sólo a nivel experimental a principios de siglo. Hoy en día ya no hacemos translocación. Queríamos saber si las araras adoptan polluelos de otros padres y sí, ellas los aceptan. Queríamos responder a esta pregunta para saber si en caso de necesidad podríamos utilizar esa técnica. Por suerte, hasta ahora no fue necesario, así que nos quedamos con los tests experimentales de inicio del siglo. Hoy en día, nos centramos en el monitoreo de huevos, polluelos y araras adultas. En cuanto a los nidos, hacemos manejo (reforma) y sustitución o instalación de nidos artificiales


¿Cómo se consigue financiación para estas herramientas/proyectos? ¿Se realizan estudios/publicaciones al respecto? ¿Está la organización abierta a colaborar con otras entidades, o estarían dispuestos a hacerlas, sobre todo de cara a la participación de estudiantes (TFGs, tesis de máster…)?

El apoyo financiero de los proyectos de investigación y conservación de la Institución provienen de la Política de Patrocinio de la institución (física y jurídica); campañas, productos de sustentabilidad (servicios). Por lo que hace a los TFGs, TFM y tesis son siempre bienvenidos. Además, trabajamos mucho con personas asociadas. De esta manera, el investigador interesado que tiene una idea o proyecto entra en contacto con nosotros y, si tenemos condiciones para trabajar juntos, lo hacemos. Generalmente, ayudamos en las recolectas de campo, ya que contamos con la experiencia y materiales para el monitoreo de decenas de nidos. Hasta ahora, decenas de trabajos científicos de máster y doctorado han sido hechos de esta forma. 


¿Está la organización implicada en la educación ambiental (i.e., turismo ornitológico como fuente de ingresos/conciencia social, presentación en las aulas)?

Sí, se desarrollan Talleres de Educación Ambiental para diferentes públicos, especialmente con estudiantes. Otras actividades, como charlas, stands en eventos, divulgación en medios y redes sociales, tienen como objetivo la sensibilización y concienciación de diferentes públicos en el proceso educativo. Además, el turismo de observación del Instituto es uno de los productos ofrecidos, que recibe a turistas y grupos de estudiantes. Si quieres saber un poco más sobre nuestro trabajo, el vídeo de la WAP (World Animal Protection) muestra toda la actividad desarrollada por el Instituto. Aquí os lo dejo 👇:




¿En qué consiste la campaña Adote um ninho (Adopta un nido)? ¿Cómo podemos involucrarnos? 

La Campaña Adopta un Nido implica a los padrinos en la adopción de nidos (artificiales y naturales) en el Pantanal. El padrino contribuye con una cantidad financiera anual y recibe importantes recompensas. 

👉Si quieres convertirte en un/a padrino/a, puedes participar en la campaña, pero tienes dos requisitos: ser mayor de 18 años y amar la naturaleza. A cambio, recibes un kit de bienvenida, una foto exclusiva, un breve reporte periódico, y la oportunidad de bautizar a un polluelo que nazca en tu nido apadrinado (¡entre otras cosas!). Más info aquí.

Guacamayo Jacinto en la Hacienda São Francisco de Perigara. Fotografia de Anderson Warketin.

¿A lo largo de los años, cuál es el momento que más os ha emocionado en este proyecto?

No podría elegir un solo momento. Siempre me emociona ver araras naciendo y volando de los nidos artificiales, ver nidos que se estaban perdiendo y que, gracias al manejo, vuelven a ser viables. En fin, el sólo hecho de ver y oír a las araras en la naturaleza, ya me emociona. Sabiendo que, a parte de los guacamayos, también estamos ayudando a decenas de otras especies que comparten el mismo hábitat, me hace feliz. Por ejemplo, en los nidos, tanto naturales como artificiales, tenemos más de 21 especies que ocupan las mismas cavidades, ¡parece una verdadera casa de alquiler! Los guacamayos rojos, tucanes, gavilanes, lechuzas, patos criollos o mudos, otros psitácidos y cóndores, son algunas de ellas. Y esto sin hablar de la enmarañada red de relaciones con otras especies como insectos, murciélagos, abejas… Todo eso me emociona y me motiva a continuar siempre estudiando y ayudando cada vez más.


¿Cuál es el objetivo principal del programa de voluntariado? ¿Qué necesita una persona para ser voluntario? ¿Qué experiencia adquiere el voluntario?

El voluntariado es una de las formas de proporcionar la diseminación del conocimiento adquirido por el Instituto Arara Azul, al mismo tiempo que el voluntario coopera en la ejecución de las actividades del Instituto con su conocimiento, talento y fuerza de trabajo.

Sobre el perfil del voluntario, es importante reflexionar sobre lo que te gusta hacer, tu disponibilidad de tiempo, el talento que deseas compartir, entender las motivaciones y escoger con qué público y área te gustaría actuar, sabiendo que debe haber una coherencia entre tus valores personales y los de la organización escogida. Es importante, también, comprender que todas las actividades voluntarias, que son aquellas no remuneradas, poseen desafíos a los que te debes enfrentar en el día a día, ¡con la misma responsabilidad que otra actividad que tenga un vínculo laboral y remuneración financiera!

👉Cómo ser voluntario: anualmente se disponibiliza una serie de vacantes, tanto para hacer prácticas como voluntariado. El número de vacantes y períodos va conforme la necesidad de la institución y puede ser tanto para los proyectos de investigación como actividades de educación ambiental y/o administrativas del Instituto Arara Azul. Aquí tenéis el link de acceso.


¿Cómo puede el lector ayudar/participar en esta organización?

Existen varias formas de interactuar con el Instituto Arara Azul, participando y apoyando en la ejecución de las actividades. La divulgación es una herramienta importante para fomentar la participación de personas y empresas en pro de la conservación de la biodiversidad. A través de nuestra web es posible seguir y escoger cómo ayudar. Puedes escoger entre: la compra de productos, la participación en la campaña “Adote un Ninho” y el patrocinio con diversas categorías y valores. 


Bandada de Guacamayo Jacinto volando (Fazenda São Francisco de Perigara, Mato Grosso do Sul). Fotografía de Neiva Guedes.

Es decir….

Gracias a organizaciones como el Instituto Arara Azul, se han realizado labores de conservación y divulgación en todo el mundo, que a primera vista parecían imposibles. 

La perseverancia y la pasión por el trabajo son piezas claves para conseguir resultados en este difícil mundo de la conservación. Esto es lo que ha demostrado la Dra. Neiva Guedes que desde que conoció a estas aves, hace 30 años, ha estado luchando por nuestros protagonistas, los guacamayos Jacinto (o araras azules).

El trabajo, esfuerzo y dedicación de cada uno de los componentes del Instituto se ha visto recompensado obteniendo grandes resultados: leyes de protección, aumento de las poblaciones de guacamayos jacinto, reducción de su estado de vulnerabilidad a nivel mundial, darla a conocer a la población local, ... 

Además, como la Dra. Guedes citó en la entrevista, estos trabajos y proyectos no solo están ayudando a las araras, también lo hace a otras muchas especies que comparten su hábitat. Un claro ejemplo es el uso de los nidos donde el Instituto Arara Azul ha registrado 21 especies de aves (¡y no hablemos de insectos!).

Cabe destacar que las acciones en este tipo de proyectos no deben ir exclusivamente dirigidas a la especie; es importante tener en cuenta el entorno. Por lo tanto, la protección y recuperación del hábitat, la divulgación y la educación ambiental son acciones que deben ir integradas en el momento de crear un plan de conservación. Por eso, es importante el trabajo conjunto de diversos colectivos: equipos de expertos interdisciplinares, población local, voluntarios, financiadores… 

¿Y qué podemos hacer nosotros?

Pues para que esta labor continúe es esencial seguir investigando y apoyar a investigadores y organizaciones que luchan día tras días. ¿Cómo? Pues divulgando su trabajo, por ejemplo a través de redes sociales; colaborando: ya sea haciendo prácticas, investigación o voluntariado; y donando o comprando los productos que ofrecen. TODOS podemos aportar nuestro granito de arena. Así que… dime… 

¿Te animas?😁



Autora

Iria G. Quiroga es bióloga ambiental especializada en primatología y educación. Ha colaborado en diversos proyectos de conservación y educación ambiental en España, Ecuador, Costa Rica y Brasil, entre los cuales dirigió y creó el Proyecto Saimiri (Ecuador, 2017), proyecto de reintroducción de monos ardillas. Actualmente, trabaja como asistente de campo en Refauna, una institución que busca restaurar las interacciones ecológicas en bosques defaunados a través de la reintroducción de vertebrados (Río de Janeiro, Brasil).

Colaborador

Fernando Loras Ortí es biólogo y estudiante del Máster de Biodiversidad en Áreas Tropicales y su Conservación (Universidad Internacional Menéndez Pelayo, España). Ha participado en diversos proyectos de conservación y monitoreo de anfibios y de educación ambiental en España. Este verano, realizó un voluntariado de larga estancia para monitorear las lagartijas de turbera (Zootoca vivipara), presentes en las poblaciones naturales y en los recintos experimentales (Jaca, España). 

Coordinador

Alejandro Corregidor Castro es un estudiante de doctorado en la Universidad de Padova (Italia), trabajando con LIFE FALKON para entender la distribución y movimiento del cernícalo primilla (Falco naumanni), así como su biología reproductiva. Ha trabajado como investigador en comportamiento social de psitácidos, monitoreando aves marinas en Dinamarca, así como desarrollando un sistema para modificar y estudiar la temperatura interna de cajas nido de carbonero común. 







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