Mi mejor fuente de motivación como biólogo ~ Bioblogia.net

7 de mayo de 2015

Mi mejor fuente de motivación como biólogo


knob tailed gecko
En Australia, con un knob-tailed gecko (Nephrurus sp)

¿Por qué estudié yo biología? 

La razón principal es que siempre me fascinaron los animales y podía pasarme horas observándolos, intentando entender su comportamiento.

Cuando era pequeñito, alguien  me debió decir que, si estudiaba biología, algún día me pagarían por observar animales. ¿En serio? –pensaría yo- ¡Eso sería el trabajo perfecto!

Desafortunadamente, no me contaron toda la verdad...

Es cierto que sí, que a veces nos pagan (je), y en ocasiones, incluso, ¡nos pagan por observar animales!

Pero resulta que, al menos en el caso de la ciencia, gran parte del trabajo consiste en aporrear las teclas del portátil durante horas y navegar por oscuros foros estadísticos en busca de códigos de R con los que confirmar nuestros aburridos y raramente significativos resultados.

Es por eso que, cuando llega el fin de semana, muchos de nosotros salimos corriendo al campo a recargar nuestra motivación, realizando una actividad que algunos amigos biólogos y yo denominamos con el verbo...

¡Bichear!


... y que consiste básicamente en eso, en salir al campo, a mirar de cerca la naturaleza y tratar de aprender algo de sus habitantes.

Como, además de una fuerza motivadora, la Historia Natural es una parte importante de la formación de todo biólogo, voy a inaugurar una nueva sección donde compartir nuestras aventuras bichiles.

Además, así me obligo a usar un poco más el cuaderno de campo que, si se utiliza bien, es una herramienta de aprendizaje estupenda.

Para inaugurar la sección, os presentaré a algunos habitantes de un par de espacios naturales que he visitado estas últimas semanas: La Reserva Natural de Dolan Falls  y el Parque Estatal de Pedernales Falls.

Pedernales State Park
Pedernales Falls

Aunque no soy muy coleccionista de avistamientos, la verdad es que, a menudo, los mejores momentos de bicheo ocurren cuando encontramos especies que nunca antes hemos visto (a éstos los llamamos “bimbos” o “lifers” en inglés).

Y aquí estamos disfrutando mucho, ¡porque encontramos bimbos cada vez que salimos!

Los más fáciles de encontrar casi siempre son aves, pero no por ser más fácil deja de ser emocionante...

Por ejemplo, mirad esta maravilla de pajarín:

Pyrocephalus rubinus

Es un macho de Mosquero sangretoro, o mosquero cardenal (Pyrocephalus rubinus).

Qué color, qué elegancia... Este dandy tiene que volver locas a las mosqueras. Y lo hace, no sólo por su magnífico traje carmesí, sino también mediante sus actos caballerosos: Cuando el macho de esta especie solicita la atención de la hembra, suele hacerlo entregando algún vistoso regalo, como por ejemplo una bonita mariposa.

La hembra agradece este comportamiento detallista sobre todo durante la incubación, ya que así puede dedicarse por completo a cuidar de los huevos. Les da abrigo cuando refresca, o sombra durante las horas más calurosas del día. Mientras, el macho se afana capturando presas y se las trae a su dama al nido.

Qué guapo y trabajador. Pero ser tan vistoso probablemente tenga sus inconvenientes también, como por ejemplo llamar demasiado la atención frente a predadores.

Afortunadamente, el hecho de que pierda la coloración en cautividad probablemente evita que sea una especie popular para mantener enjaulada, así que al menos no tiene que preocuparse por los humanos.

Otro que no tiene tanta suerte es este amigo, conocido como “el ave más bella de América del Norte”.

Passerina ciris

El Azulillo sietecolores (Passerina ciris), también conocido como Mariposa, por razones obvias.

Sus asombrosos colores, y la belleza de su canto hicieron que, antaño, fuera una especie muy popular para tener en cautividad. Hoy en día su captura y posesión son ilegales, pero sus poblaciones siguen disminuyendo, principalmente por la pérdida de hábitat.

El azulito cría en el sur y este de EE.UU. y en el norte de México. Cuando llega el invierno, como muchos quisiéramos, viaja a zonas sureñas más cálidas: Cuba, Florida, sur de México y América Central.

Este desastre de foto tiene un gran valor sentimental:

Geococcyx californianus

¡Es la primera que consigo de un correcaminos!

Apenas se le puede distinguir en la foto, pero en mi defensa he de decir que está tomada desde la tercera fila de asientos de una furgoneta que iba pegando tumbos por las piedras...  Al menos sirve para reflejar la emoción del momento :D

Y es que al correcaminos grande (Geococcyx californianus) sólo se le puede encontrar en México y el sur de EE.UU., así que tengo derecho a sentirme algo especial. De todas formas, os prometo una foto mejor tan pronto como pueda.

He leído por ahí que en México, tradicionalmente, los correcaminos son los "encargados" de traer los bebés al mundo, como ocurre en España con la cigüeña blanca (Ciconia ciconia). ¿Algún lector mexicano que nos lo pueda confirmar?

Como bien describen los famosos dibujos de la tele, el correcaminos, aunque capaz de volar, prefiere desplazarse por tierra a grandes velocidades (hasta 30km/h!) cuando trata de escapar del coyote.

Para desgracia de nuestro veloz amigo, en la vida real el coyote (Canis latrans) es casi el doble de rápido que el correcaminos, y en muchas ocasiones consigue atraparlo.

Otro que corre que se las pela es el lagarto de collar (Crotaphytus collaris), que como podéis ver en la foto tampoco tiene mucho que envidiar al azulillo en cuanto a colores.

Crotaphytus collaris

Estos preciosos lagartos pueden llegar a alcanzar los 26 km/h. Y lo hacen elevándose sobre las patas traseras, ¡como pequeños tiranosaurios!

Los lagartos de collar son esquivos, y me costó bastante atrapar digitalmente al de la foto.

A pesar de que mi cámara tiene más alcance que mis prismáticos, para hacer la siguiente foto me tuve que arrastrar lentamente varios metros, sobre ardientes piedras calizas.

Crotaphytus collaris

Aquí en Texas ya va haciendo calor, pero a estos lagartos les encanta. Mientras otros reptiles buscan la sombra durante el mediodía, el collaris se solea alegremente a más de 40ºC.

Algo gracioso de Crotaphytus collaris  es que a veces mueve la cola como los gatos antes de lanzarse sobre una presa. A ver si puedo grabar un video pronto...

Éste también mueve la cola, pero de una forma distinta.

Cophosaurus texanus

Os presento a Cophosaurus texanus, la lagartija sorda mayor (¡qué risa de nombre!).

En realidad estas lagartijas no son sordas, tienen oídos y me escuchan muy bien cuando me acerco arrastrándome. Lo que ocurre es que sus conductos auditivos no tienen abertura exterior. Y por eso en inglés se les llama Earless lizards, o lagartija sin orejas.

Si volvéis a echar un vistazo a la foto del lagarto de collar, podréis ver la diferencia. ¡Crotaphytus collaris tiene unas "orejazas"!

¿Y por qué Cophosaurus tiene tapados los oídos? Probablemente como adaptación, ya que estas lagartijas suelen enterrarse en la arena cuando escapan de predadores, y la arena en los oídos no mola nada.

Otra adaptación defensiva de Cophosaurus texanus tiene que ver con aquello que os decía de usar la cola de una forma especial:

Cophosaurus texanus female
Fotaza by Mirjam 

Cuando te acercas demasiado a una de estas lagartijas, levantan la cola, mostrando esas conspicuas barras negras. Si das un paso más, la lagartija mueve la cola dos o tres veces, de lado a lado, como diciendo adiós... y sale disparada.

El motivo de este comportamiento es atraer la atención del posible predador hacia una parte del cuerpo no vital: la cola.

Como muchos otros herpetos, C. texanus tiene la habilidad de perder la cola a voluntad, mediante la acción de músculos especializados, en un proceso llamado autotomía. De esta forma, si el predador atrapa la cola, la lagartija la desprende del resto de su cuerpo y puede así escapar.

En la foto podéis ver también que yo no mentía antes, cuando decía que las piedras estaban ardiendo...

¡Hasta estas lagartijas evitan apoyar toda la mano en la piedra! Levantan los dedos, descansando sólo en la piel más gruesa de la base de la mano.

Bichear por la noche

La mejor forma de evitar el calor es quedarse debajo de tu piedra preferida hasta que se hace de noche. Es una estrategia que muchos animales siguen en zonas áridas, obligándonos a nosotros, sufridos bichólogos, a trasnochar si queremos encontrarlos.

Personalmente, bichear por la noche me parece mucho más emocionante que hacerlo durante el día. Una de las razones es que me encanta encontrar animales con la ayuda de la linterna.

Por ejemplo, imagina que vas caminando por una vereda, bajo las estrellas, mirando atentamente hacia el suelo.

De pronto, te detienes un momento y levantas la vista hacia delante. Allí, en el borde del camino hay algo que brilla. Algo refleja la luz de tu linterna.

¿Unos ojos?


Te acercas sigilosamente y te encuentras con esto:

Hogna carolinensis?

Es un licósido, o “araña lobo”. Hay tropecientas especies de licósidos, incluyendo algunas que pueden caminar sobre el agua y que pertenecen a uno de los géneros con el nombre más chulo: El género Pirata (¿alguien sabe si el origen del nombre se debe a esa habilidad acuática?).

La de la foto creo que es Hogna carolinensis, la araña lobo más grande que podemos encontrar en los EE.UU.

Los licósidos se caracterizan, entre otras cosas, por esos dos ojazos refulgentes en medio del prosoma, más grandes que sus otros 6. Esos ojos les otorgan buena vista para cazar, que es lo que andaba haciendo a estas horas de la noche esta infernal criatura.

A pesar de su aspecto terrorífico, estas arañas son conocidas por su atento cuidado maternal.

Las hembras fabrican un saco en el que transportar los huevos, sujeto bajo el opistosoma. Cuando los huevos eclosionan, las arañitas-bebé trepan sobre su mami, que las lleva a todas partes hasta que cumplen su segunda ecdisis o muda.

wolf spider with spiderlings

¿Veis bien a las arañitas? ¿No?

Os las acerco un poco más.


Hogna carolinensis

Cada mañana, mami licósida pasea en busca de gotas de rocío para que sus hijitos beban. A veces, alguna arañita se baja de mami y explora un poco, pero rápidamente vuelve a su sitio.

Menuda madraza. ¿A que ya no parece tan terrorífica? Y es que los humanos somos muy injustos... Sólo porque las arañas tengan unas cuantas patas más que nosotros ya las estigmatizamos arbitrariamente.

Y si no, pensad en una gamba o una langosta: ¡10 patas! Nos deberían dar un 25% más de grima que las pobres arañas, que tienen sólo 8.

Pero pensar en una gamba lo único que da es hambre... Así que voy a ir terminando, que ya es hora de cenar.

Para que no os soñéis con la pobre e incomprendida mami licósida, para terminar os dejaré una última foto un poco menos horripilante de otro pequeño ser nocturno: Syrrhophus marnockii

Syrrhophus marnockii on hand

Si os ha gustado, decidme, y ya os iré contando más cosas de animalitos...

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wolf spider close up

(Actualización)

Muchos me estáis preguntando por la cámara que utilizo.

Como soy bastante salvaje, doy más importancia a la movilidad y la resistencia que a la calidad, y declino usar una réflex porque no duraría mucho en mis manos, y porque no me compensa llevar tropecientos caros objetivos.

No sé, quizá me compre la réflex cuando me haga mayor y no pueda saltar entre las piedras :D

En vez de múltiples objetivos, lo que hago casi siempre es llevar dos cámaras especializadas:

Una es la Canon PowerShot SX50 HS, que con el zoom óptico de 50x es genial para identificar animales a larga distancia. Por lo visto, ya han sacado otro modelo con zoom de 65x, que probablemente me hubiera ahorrado el arrastrarme por las piedras ardientes para sacar fotos al lagarto de collar...

Y luego, para las distancias cortas, las fotos nocturnas y las subacuáticas, utilizo mi cámara acorazada de combate, una Olympus TG-2. Aunque si tuviera que comprarme una ahora, elegiría el modelo superior, la TG-4.

Por la noche se agradece tener una buena luz, así que actualmente llevo un faro de Alejandría portátil, la linterna frontal Silva Sprint.

Tiene 1000 lumens (de los de verdad), pero casi nunca la utilizo a la máxima potencia. No es plan dejar ciega a toda la fauna circundante. Sin embargo, estoy pensando en cambiarla por un foco de mano, para no tener siempre polillas en los ojos. ¿Alguien me recomienda uno?

También, desde que una noche me quedé sin batería mientras buscaba tarántulas en Trinidad, siempre llevo una Black Diamond pequeñita como luz de emergencia. 


Psalmopoeus cambridgei on Trinidad
Tarantula Chevron de Trinidad (Psalmopoeus cambridgei) aterrorizándome y fascinándome al mismo tiempo











3 comentarios :

Nacho Gacía dijo...

Con este post ya me has puesto los dientes largo y tengo ganas de hacer alguna escapada. Además, me parece que voy a tener que comprarme uno de esos faros de Alejandría. Mi frontal está mayor y ya no da más de sí jeje Y qué ilusión me ha hecho ver el mosquero sangretoro... Formaba parte del emblema de la Reserva de Lachay en Perú, aunque allí le llamaban con el sonoro nombre de turtupilín.

Anónimo dijo...

Me encanto el post, ya me dieron ganas de salir a bichear!! jajaja

Fernando dijo...

Nacho: ¡Ya estáis tardando! Cuando vengas, organizamos una escapada a Arizona con sendos faros de Alejandría en busca de cascabeles.

Anonymous: ¡Muchas gracias, anónimo bichero/a!

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