Conoce a un biólogo trabajando en la Embajada de España en Londres ~ Bioblogia.net

27 de septiembre de 2017

Conoce a un biólogo trabajando en la Embajada de España en Londres



Twitter es un lugar fantástico para procrastinar

Un día que estaba usándolo como excusa para no acabar la revisión de un paper, me encontré con una animada conversación acerca de Los Tónicos de la Voluntad, el libro de consejos para científicos de nuestro insigne premio Nobel, Santiago Ramón y Cajal.

El tema concreto de la discusión era cierto capítulo en el que Cajal desgranaba las cualidades que, a su parecer, debía mostrar la compañera ideal de un investigador científico. Ciertamente, el texto se las trae, y aunque hay que tener en cuenta que fue escrito hace 100 años, hay frases sobre la mujer que dan más grima que morder una toalla.

El caso es que Cajal no andaba desencaminado... ¡Sólo había que aplicarlo a ambos géneros!
Sin embargo, casi por hacer un poco de abogado del diablo, me colé en la conversación y comenté que, dejando de lado los anacronismos, el libro propicia una lectura deliciosa. Lorenzo Melchor (uno de los contertulios) respondió a mi tuit diciendo que opinaba lo mismo y que, si por él fuera, el libro sería lectura obligatoria en la universidad.

A partir de aquella conversación, empecé a seguir a @DrLMelchor, observando con interés y cierta curiosidad la variada temática de sus tuits. Me empecé a preguntar: 

“Pero, este Lorenzo... ¿es un biólogo que trabaja en una embajada?


Esto había que investigarlo...

Aprovechando que tenía que ir a hacer una entrevista para ser explorador amazónico (ya te contaré esa otra historia, es una risa), envié un mensaje a Lorenzo a través de Twitter, proponiéndole quedar para tomar unas pintas y unos fish and chips, y, de paso, que me explicase en qué consiste eso de ser un “científico-diplomático”.

Lorenzo aceptó encantado y me propuso que, para ir entrando en el tema, fuéramos a una charla en el University College London impartida por el catedrático Robin Grimes, asesor científico jefe de la Foreign Commonwealth Office (la oficina equivalente a nuestro Ministerio de Asuntos Exteriores y de Cooperación), acerca de su experiencia asesorando al gobierno.

Para serte sincero, no esperaba enterarme de mucho… pero durante la charla ocurrió algo sorprendente.



El caso es que, a pesar de mi ignorancia sobre ciertos temas de política pública y de casi todos los acrónimos mencionados durante la charla, yo a ese señor lo estaba entendiendo.

A ver, yo tampoco es que sea tonto del todo, pero me sorprendía ser capaz de seguir el hilo de la charla tan fácilmente. ¿Era por las habilidades oratorias del Prof. Grimes? Puede, pero al rato me di cuenta de la verdadera razón:

Estaba hablando como un científico, para científicos.

Claro, Grimes es catedrático de ingeniería, y nos estaba contando, en una universidad, su experiencia personal como científico asesorando al Ministerio de Exteriores británico y a sus diplomáticos.

Esa sensación me hizo pensar...

Este público friki-científico se está enterando muy bien de cosas políticas, gracias a que el que habla tiene experiencia como científico. 

Eso debe ocurrir también al revés, cuando Grimes habla de ciencia con los políticos, usando su experiencia en el Ministerio para hablarles "en su idioma"...

Como vaticinó Lorenzo, la charla estaba resultando ser una introducción estupenda a las ventajas de poner un biólogo en una embajada.

Al salir del acto, nos encontramos con una deliciosa emboscada social, rebosante de vino y canapés (bueno, de cacahuetes de wasabi), que los organizadores habían preparado en un pasillo de la universidad. ¡El mejor modo de continuar el debate!

Mediante esa habilidad extrasensorial que tenemos los españoles para detectarnos unos a otros en el extranjero, cinco compatriotas terminamos juntos en una de las mesas.

Mis comensales eran María Barreira, Fidel Alfaro, mi amigo y colega biólogo Sergi Munne, y un porcentaje de Lorenzo, que, demostrando su faceta más diplomática, bregaba por mantener varias conversaciones multilingües simultáneas. ¡Allí lo conocía todo el mundo!

Al rato, cuando la batalla gastronómica comenzaba a clarear y, como siempre, sólo quedábamos unos cuantos españoles victoriosos entre las botellas vacías, decidimos trasladarnos al prometido pub.

Una vez allí, la conversación evolucionó alegremente en plan equilibrio puntuado, según cada cual iba presentándose a los demás. 

Tras las primeras cladogénesis temáticas, algunas conversaciones resultaron especialmente exitosas, como, por ejemplo, el magnífico resumen sobre el estado actual de conservación y gestión del Desmán ibérico (Galemys pyrenaicus) que nos brindó Sergi.

Sergi Munné debe ser una de las personas que más experiencia directa tiene con este animal hoy en día. ¡Un bicho increíble! (el desmán, digo).
La verdad es que lo estábamos pasando bomba y, justo cuando me empezaba a preocupar por la entrevista que había planeado hacerle a Lorenzo, éste mencionó que el viernes tenía planeado volar a Estocolmo.

- “¿Estocolmo? ¿A qué hora vuelas?”

- “A las 6pm, ¿por?”

:-)


Por fin, ¡la entrevista!

Lorenzo es un tío “preparao”.

Cuando, ya en el avión, le pedí que me hablara un poco de su trayectoria profesional, Lorenzo se agachó a buscar en su cartera, sacó un portátil y, con una presentación en Powerpoint, se dispuso a explicarme en detalle cómo pasó, como él dice, “de la bata a la corbata”.

¡Agárrate, que menudo viaje!

De la bata a la corbata

Allá por 2015, Lorenzo tenía todas las cartas para convertirse en un científico establecido, realizando investigación puntera en cáncer. Tras terminar un par de postdocs, con un mogollón de papers y varias líneas de investigación muy prometedoras, tenía diversas opciones para trabajar en laboratorios de Inglaterra, Francia y España.

El “problema” es que Lorenzo no es uno de esos científicos al uso, de esos tímidos que evitan la vida social, parapetándose tras la campana de extracción.

No. A Lorenzo, si no estaba en el laboratorio, te lo podías encontrar en cualquier sarao científico. Y además, probablemente, lo había organizado él.

Por ejemplo, entre paper y paper, Lorenzo se había entretenido en fundar, junto a otros investigadores, la Sociedad de Científicos Españoles en el Reino Unido (SRUK/CERU) allá por 2011.



Esta sociedad, además de promover la divulgación de la ciencia y la comunicación entre científicos y con la sociedad, ha hecho cosas tan importantes como indicar a los partidos políticos cuáles eran las prioridades de la I+D, para que pudieran añadirlo a sus programas electorales, en un informe que Lorenzo editó y lideró como director de política científica de la CERU y que fue publicado en septiembre de 2015.

A principios de febrero de 2017, tras haber sido investido Rajoy, la CERU analizó los 100 primeros días de la legislatura, para comprobar si se había implementado alguna de las medidas en materia científica propuestas durante la campaña electoral.

Además, la CERU organiza seminarios, conferencias, asesora a instituciones públicas y privadas… Es fácil imaginar lo que Lorenzo estaba disfrutando al formar parte de una asociación tan útil y productiva.

Al mismo tiempo, su interés por la política científica iba en aumento...

Entrenamiento como agente doble

¿Recuerdas cuando comentaba un poco más arriba cómo Robin Grimes nos acercaba a la política desde su experiencia como asesor científico?

Lorenzo experimentó por sí mismo sensaciones parecidas en 2013, cuando participó en un programa de la Royal Society que empareja científicos con políticos, permitiendo a ambos aprender sobre el trabajo del otro.

Durante una semana, Lorenzo acompañó al parlamentario Paul Burstow por los pasillos de Westminster y, más tarde, el político se puso la bata y siguió a Lorenzo por los laboratorios del Institute of Cancer Research en Londres.



Nuestro entrevistado seguía compaginando todas estas actividades con sus tareas científicas, aunque sabía que en algún momento debería decidirse entre una de sus dos facetas.

La ciencia le seguía fascinando, pero esto de la Science Policy le estaba dando tantas satisfacciones…

Así que, a la vez que preparaba y enviaba solicitudes de proyectos y de plazas científicas, también enviaba su CV a ofertas de trabajo en política científica a diversas instituciones británicas y españolas.

En estas estaba, cuando la Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología (FECYT) ofertó puestos de trabajo como “Coordinador Científico Internacional” en varias embajadas como parte de un proyecto piloto para incluir más ciencia en la acción exterior de España. Entre las embajadas seleccionadas, se incluía la ciudad donde Lorenzo vivía: ¡Londres!

Diplomacia Científica… uhmm… ¿sería esa la oportunidad que estaba esperando?

Qué es la diplomacia científica

Cada dos por tres escuchamos en las noticias ejemplos de lo mal que parece llevarse todo el mundo en Oriente Medio: Israel, Palestina, árabes, judíos, el petróleo, la franja de Gaza… Es un follón enorme (si te acaba de entrar la curiosidad y no te quieres tirar dos horas procrastinando en la wikipedia como me acaba de pasar a mí, puedes leer este “explain like I’m 5” y sus respuestas).

Pues bien, en ese follón ¿te puedes creer quiénes son los que más están haciendo por la paz en la región?

Lo has adivinado: los científicos.

En el fondo, la gente normal lo que quiere es paz y tranquilidad, y los científicos son gente normal que quiere paz y tranquilidad… tras sus campanas de extracción.

Así que los investigadores de la zona, hartos del conflicto y de la enorme fuga de cerebros que conlleva, se reunieron un día y decidieron montar un acelerador de partículas en mitad de todo el follón: El proyecto Sésamo.


Allí, científicos de países que ni siquiera se reconocen entre ellos colaboran tranquilamente, proponen continuamente nuevos proyectos y es probable que acaben siendo la punta de lanza los pioneros en futuros procesos de paz en la zona.

Esta idea estaba basada en otro caso de éxito: la creación del CERN en los años 50. El mayor laboratorio de física de partículas del mundo consiguió poner de acuerdo a 12 países ¡recién salidos de la Segunda Guerra Mundial!

La diplomacia científica engloba todas esas acciones en las que la ciencia se involucra activamente en las relaciones diplomáticas entre dos o más países. 👈

A veces, la ciencia asesora en esas relaciones, otras veces los países dialogan para fomentar la cooperación científica, pero en realidad…

La ciencia une porque muchos de los problemas que trata de resolver nos afectan a todos: el cambio climático, la sostenibilidad energética, el hambre o la escasez de recursos naturales… 👈

Si te fijas, hasta en las películas siempre es un científico el que interrumpe las discusiones entre los mandatarios internacionales, diciendo:

 “¡Yo sé cómo derrotar a los extraterrestres! Pero tenemos que ponernos todos de acuerdo.”

Ironman tampoco es que sea muy diplomático, pero ya me entiendes...
Como hemos visto, ese papel de “científico-diplomático” a Lorenzo le venía al pelo, así que no tardó en incorporarse a la embajada como coordinador científico.

Día a día de Lorenzo como Coordinador Científico en la Embajada de España en Londres.

El doctor Lorenzo Melchor aún no ha tenido que solventar ninguna crisis extraterrestre, pero su día a día está lleno de actividades interesantes.

En general, en palabras de Lorenzo, sus objetivos como coordinador científico son:

1) Incluir la ciencia en la acción de política exterior del país, fomentando colaboraciones científicas entre el Reino Unido y España.

2) Apoyar la internacionalización de las universidades, centros de investigación y empresas de I+D+I españolas, así como a los científicos españoles en el extranjero.

3) Favorecer el desarrollo de la diplomacia científica española mediante la propia experiencia y el intercambio y el mutuo entendimiento entre científicos y diplomáticos.

Para cumplir estos objetivos, Lorenzo trabaja activamente en la Oficina para asuntos culturales y científicos de la embajada y ofrece asesoramiento científico al resto de las oficinas y consejerías de la embajada. Se reúne asiduamente con agentes públicos y privados de la ciencia británica y colabora activamente con el London Diplomatic Science Club. Asimismo, se encarga de organizar o de apoyar la realización de seminarios, debates y simposios científicos en diversas ciudades del Reino Unido.

Lorenzo además coordina dos programas científicos desde la embajada:
  • Ciencia en el aula”: un programa por el que lleva a un profesional del conocimiento al Instituto español Vicente Cañada Blanch de Londres para que cuente su trayectoria profesional a los alumnos de 4º de la ESO y 1º y 2º de Bachillerato.
  • Embajadores para la ciencia”: un programa de intercambio entre científicos y diplomáticos que pasan una semana juntos, y que está directamente inspirado por su paso por el Royal Society Pairing Scheme.

Para apoyar la internacionalización, Lorenzo trabaja junto con un equipo de la FECYT en Madrid y sus compañeros de las embajadas en Berlín y Washington DC, elaborando material promocional sobre oportunidades de empleo en ciencia en España.

También han iniciado un ciclo de acciones promocionales llamado “Science in Spain” que han llevado por el Reino Unido, Alemania, EE.UU., Irlanda y pronto en más países. Además, Lorenzo ha impartido varios talleres formativos sobre la carrera investigadora y oportunidades para la movilidad científica en el entorno europeo en varias ciudades del Reino Unido.

En cuanto al desarrollo de la diplomacia científica española, el equipo en el que Lorenzo trabaja ha contribuido en la elaboración del primer Informe sobre diplomacia científica, tecnológica y de innovación y ha publicado recientemente un artículo en la revista especializada Science & Diplomacy: “Spanish Science Diplomacy: a Global and Collaborative Bottom-Up Approach”.

Y por si todo eso no fuera suficiente, Lorenzo tuvo que aguantar, pacientemente, la entrevista de un pesado colega biólogo (yours truly) que no dejaba de preguntar, curiosear, y pedir folletos por toda la embajada.😅

My booty! ¡Gracias por la visita guiada, Lorenzo!

¿Cómo se organiza Lorenzo?

Cada vez que hablo con alguien con un trabajo tan complicado como el de Lorenzo, tengo que preguntarle cómo leches se apaña. ¡Cuéntame tu secreto! ¡Queremos tus trucos!

Pues no hay mucho secreto... Lorenzo usa las herramientas típicas que tú y yo conocemos bien:
  • Escribe montones de correos a diario con Outlook
  • Redacta tropecientos documentos, informes y noticias con Word
  • Prepara muchas presentaciones y folletos con Powerpoint, Photoshop y Piktochart
  • Mantiene reuniones online con la oficina FECYT en Madrid y sus homólogos en otras embajadas mediante GotoMeeting
  • Da difusión de actividades y noticias desde Twitter (a veces con TweetDeck) y LinkedIn...
La verdad es que lo que más me llamó la atención en la mesa de su despacho fue una simple hoja de papel:

Cada semana, Lorenzo se prepara en la hoja de un cuaderno la lista de actividades, clasificadas por cada uno de los proyectos que tiene pendientes, y conforme las va desarrollando las va tachando.

¡Nada como el placer de tachar físicamente una tarea completada!

¿Te resulta interesante el trabajo de Lorenzo? ¿Cómo saber si esto es lo tuyo?

Cuando Lorenzo se debatía entre continuar su carrera científica o explorar la diplomacia científica, una de las cosas que le ayudaron a decidirse fue este test.

¡Anímate y hazlo! Así sabrás qué porcentaje de compatibilidad tienes entre tus intereses y tus capacidades personales con diferentes profesiones científicas.

Si además sufres estos síntomas:
  • Si a veces sientes casi más interés por las noticias de política científica que por los propios artículos de las revistas científicas.
  • Si después de leer ensayos como The Geek Manifesto de Mark Henderson o los Tónicos de la Voluntad de Ramón y Cajal te entran unas ganas irresistibles de hacer algo por tu país.
... y tienes estas habilidades:
  • Habilidad para hacer malabares con muchas tareas al mismo tiempo.
  • Habilidad para trabajar bajo presión y fechas límite.
  • Habilidad para organizar proyectos, gente y fondos.
  • Habilidades comunicativas (Hablar en público, escribir…).
  • Capacidad para representar al Estado.
  • Habilidad para decidir rápido, de forma proactiva e independiente.
Entonces es probable que también acabes colgando la bata y poniéndote la corbata 😉

Próximos pasos para convertirte en Ironman "Científico-Diplomático"

Dónde buscar un trabajo parecido

Qué, ¿te animas? ¿Te ha quedado alguna pregunta? ¿Alguna sugerencia?¡Cuéntanos en los comentarios!


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