Cómo conseguir lo que quieres, sin planearlo ~ Bioblogia.net

5 de junio de 2019

Cómo conseguir lo que quieres, sin planearlo



Te voy a confesar una tontería así muy zen que me gusta mucho😅

A veces, si creo que está a punto de llover, me siento junto a la ventana, con una taza de café calentándome las manos. Cierro los ojos y, mientras disfruto del aroma que me llega desde la taza, espero a que las gotas de lluvia comiencen a golpear el cristal.

Tap... tap... tap... taptap...

Entonces abro los ojos. Las gotas, normalmente, no caen en el mismo sitio. Una aquí, otra allá, arriba, abajo…

Y, de repente, una nueva gota cae demasiado cerca de otra anterior y la arrastra ventana abajo, creando una mini avalancha; un pequeño arroyito vertical.

Bueno, pues mi juego zen consiste en tratar de adivinar dónde aparecerán esos arroyitos, y qué camino tomarán hasta el borde de la ventana.

Tela de relajante, ¿verdad?

El caso es que, además de una forma muy meditativa de tomarse el café, este juego es una metáfora estupenda de cómo funcionan las cosas en la vida.

Y es que, aunque no siempre se puede predecir dónde te llevarán tus acciones, lo seguro es que, tarde o temprano, las “gotas de acción” con las que vayas salpicando tu ventana vital acabarán por unirse en el futuro y formarán un arroyito. Y cuantas más gotitas te curres, antes pasarán cosas chulas. 

El otro día te contaba que una forma de mejorar tu suerte es precisamente así, haciendo muchas cosas. Salpicando tu ventana con muchas gotitas de acción, hasta que se empiecen a formar arroyitos.

Hoy te voy a contar cómo hace poco se creó uno de los arroyitos que más ilusión me han hecho… y acabaré el post con una pedazo de sorpresa ;)

¿Tienes curiosidad?

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Un día, allá por Febrero de 2016, estaba enredando por twitter y me encontré con esta curiosa foto.

Tap.
La primera gota en mi ventana :)

Al hacer clic en el vínculo, vi que un tal Matt Wilkins compartía en su web anécdotas curiosas y super divertidas sobre su trabajo como biólogo y científico. Matt estaba tratando de recopilar más historias de sufrimiento predoctoral en nombre de la ciencia y claro, ¡yo tengo unas cuántas!

Así que decidí enviarle la historia de cómo crucé Barcelona derrapando por las rotondas, con 100 pajaritos metidos en calcetines colgando del techo de mi viejo Renault Clio.
Matt y yo seguimos en contacto después de aquello. Por aquel entonces yo estaba de postdoc en Austin, Texas, donde aquel verano se iba a celebrar Evolution 2016, uno de los congresos más importantes en nuestro campo.

Matt, por supuesto, asistía, y se vino desde Nebraska. Durante el congreso, aparte de escuchar charlas interesantes y hacer un montón de amigos, disfrutamos de lo lindo en un concurso de videos de divulgación científica, que Matt y su colega Tyler ganaron con este video chulísimo de amblipígidos.
Además de disfrutar del congreso, aprovechamos para ir a escalar y, por las noches, de cervezas a la Dirty 6th, una calle MUY LOCA de Austin. Vamos, que nos hicimos colegas :P

Un par de meses después, Matt me invitó a un congreso de comunicación científica que él organizaba en Nebraska: Scicomm 2016. ¡Pues para Nebraska que me fui!

Allí di una charla relámpago de 5 minutos sobre mi experiencia ayudando a jóvenes biólogos a través de este blog. 

Y esta charla, como veremos, se convirtió en otra gotita en la ventana. Tap.



Fast forward al verano del año siguiente.

Una tarde de Agosto de 2017, llegué con un montón de muchachos ingleses a la villa de Salvación, en la región de Madre de Dios, Perú, después de varias semanas acampando en la selva amazónica.

¡Por fin, la civilización!

Allí, dos chicas que trabajan para la fundación CREES nos recibieron en un aula y nos dieron una introducción sobre la situación medioambiental de la zona y sobre cómo colaboraríamos con algunos proyectos de conservación y sostenibilidad durante las siguientes dos semanas.

Cristina Faura, una valenciana majísima con la que no puedo parar de hablar (¡por fin, español!), fue mi guía y cómplice esas dos semanas. Juntos tratamos de coordinar enormes cantidades de hormonas adolescentes bajo el calor del trópico y, de alguna manera, conseguimos construir varios biohuertos sin que aquello acabe como El Señor de las Moscas.

¡Incluso conseguimos organizar un evento precioso al que asiste toda la villa!
Tap… tap… tap… Cristina habló bien de mí a sus compis de CREES y casi consigue que me vaya a vivir a la selva. Ese arroyito habrá que seguirlo algún día, pero esta vez me decanté por irme a trabajar a Chequia como biólogo de la conservación. Es difícil dejar de lado oportunidades chulas, pero como dice un amigo mío:
"Lo importante es que podemos elegir"
Con la otra chica que nos recibió aquel primer día en Salvación, hablé muy poquito, pero me bastó para descubrir que también es una fuera de serie.

Se llama Kristi Foster y es una canadiense aventurera que ha hecho mil cosas por todas partes: África, Australia, Europa, Latinoamérica… Allí en Salvación llevaba tres años dirigiendo un proyecto de sostenibilidad que la tenía ocupadísima; tanto, que me fui de Perú sin volver a hablar con ella.

Hasta que, al año siguiente… tap… otra gota en la ventana.

Me encuentro a Kristi por Linkedin, conectamos y nos ponemos al día. Como siempre, está a mil cosas. Entre ellas, está escribiendo una guía para ayudar a jóvenes biólogos a solicitar con éxito ofertas de trabajo en conservación. Lo hace colaborando con el Dr Nick Askew, de Conservation Careers, un web de referencia entre biólogos, de la que yo soy un absoluto fan.

Por cierto - me dice - me encanta cómo tienes tu perfil de Linkedin ¿te parece bien que use parte de él como ejemplo para la guía?

“¡Claro que sí, Kristi! ¡Y no me puedo creer que no hablásemos antes de esto!”

Le envío también un CV, por si quiere usarlo y le cuento que yo también llevo como 15 años usando mi tiempo libre para intentar ayudar a jóvenes promesas de la biología y el medio ambiente, a través de Bioblogia.net

Es como Conservation Careers, pero en plan cutre. Mira, en este video de una charla que di en un congreso de divulgación describo mi web en cinco minutos”
Tap… tap… tap...
Kristi ve el video, curiosea en Bioblogia.net y ¡decide que el Dr Askew y el Dr. Bioblogo han de conocerse!


Y seguidamente, nos presenta a ambos en un email elegantísimo (Tomad nota, ¡así es como una profesional presenta a dos profesionales!). 

¡Y Nick responde inmediatamente con una invitación a colaborar!



Tap…
Tap…

Tap…
¡Qué bonito! ¿no? Gota a gota, y sin realmente planearlo.

Desde aquel tuit random que envió Matt desde Nebraska (y que yo podría haber ignorado con un simple “qué curioso, podría mandar algo… luego lo miro”), varias pequeñas gotas de acción crearon un nuevo arroyito precioso e imprevisible se formó y acabó cruzando mi ventana hasta hoy.

Y ahora déjame contarte por qué este arroyito en concreto me hace tanta ilusión.

Como le contaba a Kristi, llevo 15 años (!) intentando ayudar a la gente a superar los mismos obstáculos que yo me he ido encontrando durante mi carrera como biólogo. Es MUY gratificante ver que a veces mi trabajo con bioblogia.net le sirve a alguien (no veas lo contento que estoy todo el día cuando me llega un email dándome las gracias!).

Sin embargo, a veces se me hace muy difícil continuar. Hago esto yo solo, en el poquito tiempo libre que me queda… y es que, cuando no estoy por ahí incomunicado de expedición, tengo un trabajo a tiempo completo como biólogo de la conservación!

Durante los últimos años, conforme iba ganando experiencia, he empezado a jugar con la idea de crear un curso para ayudar a la gente a conseguir el trabajo de sus sueños en biología y medio ambiente. El problema es que es mucha caña. Mucha responsabilidad para hacerlo yo solo en mi tiempo libre. Y si no puedo darle el 100%, pues no lo considero suficiente. Así que lo he ido dejando, año tras año...

Hasta que… tap… tap…

Hasta que Nick me propuso colaborar con él, uniendo las fuerzas y experiencia de Conservation Careers y Bioblogia.net.


Nick ha creado EL CURSO PERFECTO para ayudar a la gente que quiere trabajar en conservación. Se ha tirado 6 años estudiando el mercado laboral, ha hablado con cerca de 400 profesionales de la conservación y analizado cerca de 15000 ofertas de trabajo. Y me ha lanzado un reto: ¿Puedo ayudarles a mejorarlo?

Bueno, desde luego que lo voy a intentar, y desde ya te invito a poner a prueba el resultado.


Estoy deseando echarte una mano para que tu suerte mejore. Para crear nuevos arroyitos y oportunidades que te lleven a tu primer trabajo en conservación.

Ya está empezando a llover, ¿oyes las gotas en la ventana?😊

Tap ... tap ... tap ...






2 comentarios :

Nick Askew dijo...

So honored to be working with you Nando! Nick

Fernando dijo...

So very likewise, Nick! Pity we didn't meet before, but, on the other hand, maybe then the raindrops would have fallen too far 😜

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