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21 de abril de 2020

Cómo conseguir trabajo tras una pandemia (Parte 2: Qué hacer)



Cómo conseguir trabajo tras una pandemia - Qué hacemos ahora

Esta es la segunda parte de un artículo anterior en el que describía mi impresión personal sobre cómo nos va a afectar el amigo coronavirus (te recomiendo empezar por ahí).

El plan para esta segunda parte es compartir, de nuevo, mi opinión personal sobre lo que podemos hacer para mejorar nuestras opciones, en ésta y en futuras situaciones difíciles.

Pongo acento en mi opinión personal porque, al fin y al cabo, sólo soy un tipo que acabas de encontrarte por internet y tus decisiones de futuro merecen mucha más consideración que la que yo pueda darte desde la distancia digital. Yo intentaré apoyarme, siempre que pueda, sobre hombros más capaces, pero aún así ojo cuidao con hacerme demasiado caso.

Dicho esto...

¿Cuál es la mejor estrategia para la que se nos viene encima?

La situación es complicada y, como decíamos en el artículo anterior, nadie sabe cómo se va a desarrollar, así que es difícil decidir la mejor estrategia.

Lo que está claro es que pasarse la cuarentena viendo Netflix no nos va a ayudar en mucho. Un ratillo está bien (al fin y al cabo, joer, estamos en una pandemia), pero en cuanto se te pase el estrés, hay que ponerse las pilas.

Adaptado del comic original de KC Green

La mejor estrategia dependerá de tu situación actual

 Si necesitas un trabajo ahora mismo

No te duermas en los laureles. El grifo se está cerrando muy rápido y muchas empresas que solían contratar constantemente están frenando los procesos de selección.

Apaga netflix, abre el email y empieza a escribir a amigos y conocidos. Tampoco te obsesiones con el trabajo ideal ahora mismo. Agárrate a algo mínimamente decente y, cuando tengas para pagar el alquiler, empiezas a buscar alternativas. Si necesitas ahora mismo un sueldo para sobrevivir, olvídate del paro y las ayudas: esto es una urgencia.

 Si planeabas buscar trabajo dentro de unos meses

En ese caso, lo que debes tener en cuenta es que vas a competir con mucha más gente. Y, muy probablemente, no tendrás la opción de "ir a probar suerte a otro país". Incluso si se van reabriendo las fronteras, nada te garantiza que no se vuelvan a cerrar un mes más tarde por un repunte del virus.
  • Si estás acabando un máster, acábalo, pero yo no empezaría uno ahora mismo, a no ser que me pagasen por hacerlo (¡o que incluyera un contrato firmado al terminar!). 
  • Si estás estudiando unas oposiciones para unas plazas que aún no han sido convocadas... Es duro, pero yo no contaría con ellas. Incluso Sobre todo, si ya llevas mucho estudiando: evita caer en la falacia del costo hundido.
  • Si estabas de mochilero, tomándote un tiempo, gap year... Pues no sé, depende de cuánto necesites ese tiempo libre y cuántos ahorros tengas, pero quizá sería buena idea aplazarlo (de todas formas, menudo rollo irte de mochilero por el pasillo de casa).

 Si estás empezando el grado, o a mitad de camino, o terminando...

¡¡ESTUDIA!!

Hay mil situaciones distintas, obviamente, pero ahora intentaré ofrecerte algunos consejos que valen para cualquiera de nosotros, en cualquier momento.

Cómo prepararse para lo inevitable y prevenir daños

Lo primero que hemos de aceptar es que, a veces, no hay forma de prepararse. Algunos desastres no se pueden prevenir. Los famosos cisnes negros de Taleb.

¿Cómo evitar una catástrofe inevitable? Asumir que, en ocasiones, se nos van a ir los planes al carajo, hagamos lo que hagamos, ya es una forma de reducir futuros daños.


La otra cosa que podemos hacer para prepararnos es entrenar habilidades que nos beneficien en épocas de catástrofes.

Habilidades que te permitan no sólo resistir calamidades, sino que incluso te mejoren en la adversidad. Citando de nuevo a Taleb, que está tan de moda: habilidades que te hagan “antifrágil”.

¿Y qué superpoderes son esos? 

Yo te propongo tres de mis favoritos:

  • La habilidad de identificar problemas y sus posibles soluciones
  • La habilidad de conectar
  • La MetaHabilidad - La habilidad de aprender nuevas habilidades y combinarlas

La habilidad de identificar problemas y sus posibles soluciones

¡Una habilidad que te beneficia cuantos más problemas tengas!

Por ejemplo, mi amigo Juanma tiene una empresa que fabrica consolas retro de videojuegosMolan muchísimo, échales un vistazo.

Pero claro, ahora con la crisis que viene, mucha gente no va a poder comprarse una de sus superconsolas, así que Juanma tiene un problema. ¿Cómo arreglarlo?

Juanma le dio vueltas y encontró una posible solución: La gente de a pie no va a tener presupuesto, pero quizá otros sectores sí… Por ejemplo, una industria que debería recibir apoyo tras la epidemia debería ser la de la Salud.

Así que Juanma ha empezado a modificar sus consolas para que puedan usarse, por ejemplo, en procesos de rehabilitación, para gente que ha sufrido accidentes. ¡Ideaca!

Si estás en ese gremio, ¡contáctale!

- "Vale - me dirás- pero eso es un problema muy específico (aparte de que se nota mucho que le estás haciendo publi a un colega)... ¿la habilidad para resolver cualquier problema se puede practicar?"

¡Claro que sí!(y sí, qué pasa, es mi colega).

Cómo entrenar esta habilidad

El truco está en acostumbrar a tu cerebro no sólo a percibir problemas, sino también a pensar en soluciones. Y eso lo haremos fortaleciendo tu “músculo de las ideas”.
Me encanta Reza Farazmand :D
Cada día ponte un rato con papel y boli y escribe 10 ideas: Diez posibles soluciones a uno o varios problemas. No te agobies, no hace falta que sean ideas brillantes o problemas importantes… aquí el truco está en el número: cuantas más ideas escribas, aunque sean locas, más y mejores se te acabarán ocurriendo.

  • Cómo revertir el cambio climático... uhm... revistiendo los vehículos con placas solares.
  • Cómo rebañar el yogur más eficientemente... uhm... con una cuchara cuadrada.
  • Cómo beber menos café... cambiando todas mis cafeteras y tazas por recipientes más pequeños.
De hecho, James Altucher, el que se inventó esto, propone que si no se te ocurren 10, entonces es que te estás obcecando demasiado en la calidad: En vez de 10, prueba a escribir 20 :P

Practica en tu día a día también. En cuanto observes un problema nuevo, párate un segundo a reflexionar. La pregunta clave que te debes hacer cada vez:
“¿Cómo se podría solucionar esto de la forma más sencilla?”
Haciendo esto a menudo aumentarás tu creatividad de forma exponencial 

Prueba. Busca problemas. Los que afecten a más gente probablemente sean los más difíciles, pero esos también esconderán las mejores oportunidades.

¿Y dónde encuentro problemas para resolver?

Las mejores fuentes para practicar son los lugares donde la gente se queja más a menudo: Las redes sociales.


Por ejemplo, te propongo un problema en el que hemos empezado a trabajar en el Biogrupo (¿nos ayudas a identificar soluciones imaginativas?).

Problemas online: Los Trolls

Al terminar su sección en la Sexta, hace pocos días, Evelyn Segura me contó que varias personas habían empezado a atacarla en facebook e instagram.

Evelyn había comentado en directo una noticia sobre palomas urbanas. Por lo visto, en algunas ciudades, las palomas ya acusan la falta de humanos en las calles y se han vuelto muy insistentes. Era una entrada perfecta para explicar por qué, en la mayoría de los casos, no es buena idea alimentar artificialmente a la fauna.

La mayoría de la audiencia comprende las razones. Sin embargo, ciertas personas no terminaron de entender la explicación y comenzaron a expresar su desacuerdo a través de distintas redes sociales.

Eso no sería malo si los comentarios fueran educados y cordiales. A Evelyn, como a la mayoría de los divulgadores, le encanta debatir. El problema viene cuando se mezclan emociones con la razón y se empieza a atacar a la persona con descalificaciones.

Mi primera reacción fue recomendarle a Evelyn que ignorase esos comentarios (o que simplemente contestase con un 😘, que da más rabia jsjs).

Pero Evelyn es mucho mejor persona que yo, y en vez de hacer eso, se curró un hilo de twitter y un post en instagram explicando, de nuevo, y con todo lujo de detalles y referencias científicas contrastadas, por qué no es buena idea alimentar a la fauna en esos casos.

Obviamente, los ataques se redoblaron 🤷‍♀️

Yo no sé cuál es la mejor estrategia en estos casos. Lo que sé es que los comentarios negativos duelen un montón, incluso si, como éstos, son totalmente ridículos y carentes de fundamento.

Una primera medida paliativa que se nos ocurrió fue crear una red de apoyo, para esas ocasiones en las que cualquier miembro del Biogrupo (y, por extensión, cualquier valiente divulgadora que se exponga a las masas) se viera atacado injustamente. Algunas de las estrategias que debatimos fueron éstas:
  • Inundar el post con comentarios positivos, ignorando los comentarios descalificadores.
  • Ayudar a la persona atacada a responder elegantemente a los comentarios negativos, intentando promover otro punto de vista.
  • En ciertas ocasiones extremas, puede ser buena idea denunciar el comentario, acelerando entre todos la "selección natural" en redes sociales.
¿Se te ocurre alguna solución más a este problema? ¡Cuéntanos en los comentarios, o mejor aún, en el Biogrupo!


Entre hacerle publicidad a colegas y fardar de amigas famosas, me está quedando un post estupendo
Como ves, practicar la habilidad de identificar problemas y sus soluciones no sólo te puede beneficiar a ti, sino que también puede contribuir a mejorar tu entorno. Y creo firmemente que las vocaciones más gratificantes surgen al intentar ayudar a los demás, así que te animo a trabajar en esa dirección.

¿Qué problemas ves a tu alrededor? ¿Cómo podrías ayudar?

Y otra pregunta muy importante…

¿Con quién puedes unir fuerzas para multiplicar tu impacto? 

La siguiente habilidad también te hace “antifrágil”, pero es que además multiplica todas tus otras habilidades:

La Habilidad de Conectar

Seguro que conoces esta famosísima página del Financial Times para seguir el desarrollo del coronavirus.

Fuente: boing boing, aunque la primera versión que vi de esta idea fue a través de @jamescrabtree en twitter.
Tremendo el artículo.

Apenas tiene texto. Está lleno de complicadas gráficas con datos exponenciales, algunas con dobles escalas logarítmicas, medias móviles de siete días… Sospecho que a un alto porcentaje de la población (y me incluyo) se le debe estar escapando el significado correcto de muchas de esas gráficas y, sin embargo…

¡Es la página que más visitas ha tenido el Financial Times en toda su historia!

Un trabajazo con unos resultados increíbles. En la vida imaginé que iba a ver en facebook más gráficas que fotos de gatitos...

¡Qué poderío divulgativo!

Cuando me llegó el primer retuit, me puse a curiosear acerca de John Burn-Murdoch, el periodista  que compartía esta gesta informativa.

Y de lo primero que me di cuenta es que, obviamente, hay todo un equipo compartiendo el trabajo: Steven BernardDavid BloodMax HarlowCaroline NevittAlan SmithCale TilfordAleksandra Wisniewska y Adrienne Klasa.

Y además, la publicación se nutre de un mogollón de gente que está colaborando por todo el mundo: Compartiendo datos en github, avisando de dónde conseguir más fuentes, enviando sugerencias y críticas...


Un esfuerzo global, que se puede extrapolar al enoooorme esfuerzo que está haciendo todo dios para atajar la pandemia.

Por ejemplo, decían en la Nature el pasado viernes que ya hay 115 “candidatas a vacuna”, con 78 proyectos confirmados. Y no hace ni 4 meses desde que publicó la secuencia genética del virus. La leche.

Dicen que para principios del año que viene podría estar, lo cual es un récord increíble, comparado con el anterior, la vacuna del ébola, que tardaron en conseguir en cinco añazos… y más increíble aún, comparando con la media de tiempo que se tardaba en conseguir una vacuna antes del ébola: una década.

¿Por qué se está avanzando tan rápido con el coronavirus? Porque en este problema está trabajando todo el mundo a la vez. 

Trabajar en equipo multiplica tus habilidades - y resultados - de forma exponencial. 

Y además es que...

Conectar genera suerte

En concreto, la suerte de tipo dos. Para este ejemplo, volvamos al equipo de periodistas de datos del Financial Times, que el otro día ocurrió algo que también me llamó la atención.

John Burn-Murdoch avisa en tuiter cada vez que se modifican las gráficas del artículo, y escribe un pequeño hilo explicando las novedades. Esta rutina hace que el artículo gane en popularidad, lo cual, a su vez, está catapultando su propio perfil, que ya tiene cientos de miles de seguidores.

Esa retroalimentación tan efectiva también está creando situaciones inesperadas curiosísimas. Lo que pasó el otro día es un ejemplo genial de serendipia que me recordó al post de las gotas en la ventana.

Paul Krugman, el famoso premio Nobel de Economía, había usado la gráfica del FT sin citar a los autores, y John se lo reprochaba de forma elegante y divertida.
Muy cutre, el premio Nobel...

Pero lo curioso de verdad ocurrió después

Chris Anderson, el mismísimo director de las charlas TED, le pedía a John que le escribiera, porque quería ayudarle a amplificar (¡aún más!) su mensaje. ¡Momentazo!


Seguro que John no se esperaba ese desenlace. Seguro que sus amigos solían pensar que tenía un trabajo aburrido, haciendo gráficas complicadas que sólo leían economistas e inversores...

Verás la cara que ponen sus amigos cuando John les mande un link de su próxima charla TED 

Una habilidad, múltiples superpoderes

Practicar esta habilidad te puede ayudar a mejorar muchas otras
  • Crear, motivar y dirigir un equipo
  • Cautivar una audiencia
  • Divulgar: Transmitir mensajes importantes
Y una característica estupenda de esta habilidad es que la tecnología nos permite amplificarla más que nunca antes en la historia de la humanidad. 

Esto es enorme, piénsalo: Hoy en día, tienes en tus manos más poder para cambiar el mundo entero que cualquier rey de la Edad Media. 

Y como te decía en el artículo anterior, es nuestra responsabilidad, como profesionales del medioambiente, hacer lo posible por mejorar este global clusterfuck. Si además, en el proceso, consigues un empleo haciendo lo que te gusta, pues mejor que mejor.

Así que no te lo pienses y comienza a conectar: Comienza un proyecto, ya sea por tu cuenta o, mejor aún, con tus amigos. Escribe, explica gráficas en videos, dibuja, canta - Lo que sea, pero compártelo.

En serio, cualquier cosa vale. Un ejemplo que me encanta: A Caitlin Henderson le gustan mucho las arañas y escribe sobre ellas de forma graciosísima: Ahora tiene el empleo con el título más chulo del mundo. Mira cómo conecta, incluso trabajando desde casa: ¡Es genial!

Y ahora, mi habilidad favorita para sobrevivir pandemias varias...

La MetaHabilidad: La habilidad de aprender nuevas habilidades y combinarlas

Tomás Pueyo
“No soy nadie. Sólo soy un tipo en el lugar y el momento apropiados, capaz de unir suficiente habilidad analítica con la habilidad para narrar historias.” Tomás Pueyo.
Tomás Pueyo nació en Nantes (Francia) en 1982. Estudió ingeniería en Madrid y luego hizo un MBA en Stanford, especializándose en psicología del comportamiento y en diseño. También en contar historias y en escribir guiones (sus padres son directores de cine). Ahora trabaja en Silicon Valley, para una empresa que organiza cursos online.

No sé muy bien cuándo y cómo Tomás aprendió a analizar datos, pero un día el tío llegó y publicó esto:

Coronavirus: Why You Must Act Now (aquí en español)

Un artículo que han leído más de 40 millones de personas y que ha sido traducido a 41 idiomas.

En él, Tomás animaba a políticos y líderes de empresas a actuar cuanto antes, demostrando con porrones de fuentes fiables, gráficas y explicaciones que cada día de retraso nos costaba muchas vidas. Que había que organizarse, tomar decisiones valientes y empezar a luchar juntos contra el virus.

Y funcionó. El texto tuvo el mismo efecto que llevar un caminante blanco en una caja a Desembarco del Rey: dejaron todos de pelear entre ellos y entraron en acción.

No me sorprendería que, publicando ese artículo, Tomás haya evitado tantas muertes como podría hacerlo una vacuna.


Aprovecho para decir que Fernando Simón, nuestro epidemiólogo, también está haciendo un trabajo genial y tiene todo mi apoyo. ¡Mucho ánimo con tus propios trolls, tocayo!


El ejemplo de Tomás Pueyo lo tiene todo

Si te fijas, es un ejemplo perfecto de la primera habilidad: Identificar un problema y su posible solución.

Y también, claramente, de la segunda: la habilidad para conectar. De hecho, estuve muy tentado de usar esta anécdota como ejemplo para esa segunda habilidad, sobre todo, porque Tomás escribió un segundo artículo aún mejor, mi favorito hasta ahora:

Coronavirus: The Hammer and the Dance

Flipé con ese artículo. Encima con título épico. Y, en este caso, Tomás hizo un uso buenísimo de la segunda habilidad, coordinando el esfuerzo hercúleo de muchas personas:

Sin embargo, decidí reservarme esta anécdota para el final, porque el caso de Tomás es un ejemplo perfecto de la tercera y más poderosa habilidad “antifrágil”:

La habilidad de aprender múltiples habilidades y combinarlas.

Estoy seguro de que Tomás no es el mejor analista del mundo. Pisteando su Linkedin y esa mini-bio que os puse al principio, es patente que Tomás siempre ha estado interesado en muchísimas otras cosas, muchas de ellas alejadísimas del divertido mundo de las gráficas de doble escala logarítmica.

¿Cómo ha conseguido Tomás tener tanto éxito?

Él mismo da la clave en otro de sus artículos, así que voy a usarlo para explorar el concepto. De hecho, voy a usar hasta sus gráficas (Tomás, si lees esto, espero que no te moleste… al menos yo te estoy citando, ¡no soy como Paul Krugman!).

Imagina que, pongamos, hace diez años, mi amigo Manolo, quería conseguir trabajo de biólogo y estaba pensando en la mejor estrategia. Una opción sería aprender una habilidad muy demandada - por ejemplo, análisis de datos con SPSS, que estaba de moda hace 10 años- y practicarla sin descanso durante la siguiente década, como un cochino, hasta conseguir ser el mejor en esa habilidad.

La lógica es clara: Si Manolo es el mejor usando esa herramienta, está claro que quien necesite esa habilidad en el futuro le querrá contratar a él.

Un riesgo que seguro que has adivinado es que el panorama laboral puede cambiar y la habilidad escogida puede haber perdido fuelle (“¡SPSS! ¡Qué tontería, todos saben que hay que usar R!” Jejeje, veremos qué pasa dentro de otros 10 años).

Otro problema es que, como vemos en la gráfica, sería un currazo llegar hasta la puntita de arriba (eje vertical). Y que, según Manolo vaya avanzando, se va a encontrar con competidores más y más motivados por llegar al mismo sitio que él.


Hay una forma mucho más efectiva: Dominar - no necesariamente siendo el mejor - un abanico de habilidades.

Adoro esta gráfica. Mira qué bajito está en la curva el monigote que más sabe del mundo en esas dos habilidades combinadas:

El valor en alza de la curiosidad

Sé que ya entendías esto de combinar habilidades desde que leíste el título, pero hay un extra muy jugoso que quiero resaltar:

Cuanto más separadas estén esas dos habilidades de la gráfica, más abajo estará el monigote.

Es decir, cuanto menos relacionadas estén tus habilidades, menos trabajo te costará destacar.

El ejemplo que pone Tomás en su artículo es estupendo: Si eres un buen periodista, una habilidad muy relacionada como “escribir bien” no te va a diferenciar mucho de la competencia. Los buenos periodistas, a menudo, son buenos escritores. Quizá una habilidad más efectiva sea… jajaja… la de saber hacer gráficas, como los periodistas del Financial Times. ¡Ni de broma se me hubiera ocurrido hace 10 años!

Además, algo que se ha hecho aún más patente con el coronavirus: cuanto más relacionadas estén tus habilidades, más riesgo corren de quedar obsoletas tras un cambio brusco en en el panorama profesional.

Por eso, no te agobies si te gustan muchas cosas. La curiosidad constante es un valor en alza.  Los perfiles híbridos son cada vez más comunes y las carreras, cada vez más flexibles y divertidas:

Por ejemplo, John, el amigo del Financial Times, estudió geografía. Alberto Sicilia, un reportero freelance cojonudo, es doctor en física teórica. Otro paisano español, Kiko Llaneras, trabaja como periodista y utiliza su formación como ingeniero para comunicar a través de datos, gráficas y encuestas.

Aprovecha, sobre todo al principio de tu carrera, y no dejes de aprender nuevas habilidades constantemente. Esa es la MetaHabilidad que más te puede ayudar a sobrevivir pandemias, catástrofes y ERTES inesperados.

Yo ayer eché un ratillo tallando madera. ¿Quién sabe?


Recapitulando: ¿Cómo nos pueden beneficiar estas habilidades?

La habilidad de identificar problemas:

  • Todo problema, por grave que sea, esconde oportunidades.
  • Cuanto mayor el problema (cuanta más gente afecte), mayor el potencial (a más gente puedes ayudar con tu idea)
  • Puestos a sufrir, ¡hagámoslo aprovechando los problemas para mejorar!
  • Practica cada día, observa e identifica problemas comunes y trata de imaginar soluciones. Cuando lleguen los problemas a tu puerta, estarás preparado para afrontarlos.
  • Guiño-guiño: Se nos viene encima la madre de todos los problemas. Las ideas sobre el cambio climático tienen un potencial enorme (Mira Greta. No creo que le cueste encontrar trabajo en el futuro).

La habilidad de conectar:

  • Multiplicamos nuestro potencial colaborando con otros. Conecta y comienza proyectos con otras personas que complementen tu perfil.
  • En un mundo hiperconectado, es más fácil que nunca multiplicar nuestro potencial en muy poco tiempo. John Burn-Murdoch estaba terminando la carrera en 2011 y ahora mira qué momento más emocionante está viviendo.
  • Aprovecha internet y crea una marca personal fuerte. Tan fuerte que venga el director de TED a tu tuiter a invitarte a dar una charla :D
  • Empieza YA MISMO porque la competición va a aumentar mucho: Tras esta pandemia, la vida va a ser más online que nunca.
  • Utiliza otras marcas fuertes, ya establecidas, para lanzar tu perfil (Como John con el Financial Times)
  • Guiño-guiño: En el Biogrupo estamos lanzando montones de proyectos a los que te invitamos a colaborar.

La habilidad de aprender múltiples habilidades y combinarlas:

  • Es muy difícil destacar en una sola habilidad. Añade habilidades complementarias hasta que seas el mejor en una categoría: la tuya.
  • Un perfil demasiado especializado es frágil, pudiendo quedar obsoleto en tiempos de cambio. Diversifica y continúa adquiriendo habilidades durante toda tu carrera profesional. Fomenta la opcionalidad.
  • Si la pandemia te ha pillado especializado, adáptate rápido, antes de que reaccionen los demás. Dos buenos ejemplos: Un experto en fotografía de viajes reinventando su negocio y mis amigos de Transmitting Science adaptando sus cursos para poder hacerlos online.
  • Las habilidades muy relacionadas son más fáciles de conseguir a corto plazo (ej.: R y GIS), pero generan perfiles más comunes (¿Mejor combina R con Inteligencia Artificial? ¿GIS con Divulgación?).
  • La mejor forma de obtener nuevas habilidades y poder demostrarlas es trabajando en proyectos. Ej.: Si empiezas un curso online, comienza un proyecto inmediatamente usando lo que vayas aprendiendo en el curso.
  • Nunca pierdas la curiosidad.

 Y ahora, al ataque

Tenía que hacerlo

*********************

Espero que este artículo te haya dado algunas ideas útiles. Si quieres que te avise cuando escriba uno nuevo, te puedes apuntar a mi lista de correo, desde donde cada semana, además, envío ofertas de trabajo, cursos y otras oportunidades.

Y, si quieres que te ayude personalmente a buscar trabajo, esto te puede interesar.

15 de abril de 2020

Cómo conseguir trabajo tras una pandemia (Parte 1: Esto es gordo)




Este artículo es una rama evolutiva inesperada que surgió de mi diario.

Estamos viviendo algo histórico
y pensé que a mi sobrinita le gustaría leer, dentro de unos años, cómo me afectó la pandemia personalmente. Sin embargo, según fui escribiendo, se me fue de las manos y se convirtió en un texto más estratégico que descriptivo.

Así que, como hacía mucho que no escribía en el blog, me vine arriba, y aquí estamos.

He dividido el artículo en dos partes: Ésta, incluyendo mis impresiones y algunas predicciones, y una segunda parte donde sugiero varias habilidades que podemos usar para aprovechar las oportunidades que esconde esta situación.

Aún queda mucho, me temo, para que pase todo esto. Y sospecho que el panorama laboral va a cambiar bastante. Por eso, precisamente, éste es el mejor momento para empezar a planear tu estrategia. 

A ver si hay suerte y las cosas en las que he estado pensando estas últimas semanas mientras paseo por el bosque te sirven para empezar a prepararte. Espero que, al menos, te resulte interesante (por cierto, aprovecho para dar las gracias a los miembros del Biogrupo, por su ayuda a la hora de editar este artículo).

Premeditatio Malorum

Nadie sabe cómo va a evolucionar este problema. Ni siquiera los expertos parecen ponerse de acuerdo en las medidas apropiadas. ¿Por qué molestarnos nosotros en hacer predicciones?

Porque lo importante no es acertar con las predicciones, sino prepararse para cualquiera de los desenlaces. Sobre todo, los peores.

Ponernos en lo peor es un ejercicio estoico que Séneca proponía ya hace dos milenios y que ahora vuelve a estar muy de moda en las cuentas de instagram de los famosos, pero no por ello deja de ser efectivo.

Séneca diría algo así como:
“Los inesperados golpes de la fortuna son los más dañinos y dolorosos, por ello el hombre sabio medita sobre ellos de antemano”
Adaptado en reddit de un comic de Mr Lovenstein


En pocas palabras: Seamos positivos, pero no tontos.

Y siguiendo esa misma linea de pensamiento, mi cruda opinión personal:

Esto es gordo

El efecto de los (cientos de miles de) muertos que la pandemia nos traerá en los próximos meses es imposible de calibrar.

Por un lado, solemos volvernos bastante “insensibles” a las cifras. Por ejemplo, ¿te acuerdas del 11M? ¿El ataque yihadista en los trenes de cercanías de Madrid? 

Fue el mayor atentado terrorista perpetrado en España hasta la fecha. ¿Recuerdas cuánta gente murió en ese atentado?

193 personas.

Alucina. Ahora mismo, mientras escribo esto, es como si estuviéramos sufriendo más de 4 de esos atentados CADA DÍA (salvando las obvias diferencias).

Es brutal cuando lo piensas… y sin embargo nos resulta relativamente fácil adaptarnos. Pensamos en otra cosa, aplaudimos, compartimos por el wassap memes de gente bailando con ataúdes… Somos resilientes.

Y, sin embargo, es imposible que esta tragedia no nos acabe marcando de alguna forma que aún no podemos predecir.

Por otra parte, tenemos el efecto en la economía, que sí es más fácil de calibrar.

Como sabes, el mayor problema en sí no es la mortalidad del virus, si no cómo evitar que todo el mundo se infecte al mismo tiempo y sature los hospitales. 

La famosa gráfica de “aplanar la curva”


Por eso, la situación más probable para los próximos meses consistirá en un bloqueo intenso de varias semanas (nuestra querida cuarentena) y, después, ciclos alternados con distintos niveles de medidas, más o menos contundentes, según suban o bajen las infecciones.

Este proceso seguirá así hasta que identifiquemos medicamentos para tratar los síntomas y reducir el número de ingresados (con suerte, en pocos meses) o la esperada vacuna (1 añito mínimo).

Y cuanto más tardemos en atajar la pandemia, peores serán los efectos en cascada que se irán produciendo.

Efectos en cadena: recesión, desempleo, energía, política...

La cuarentena es una medida necesaria. Si no se hubiera hecho, el número de víctimas podría haber sido muchísimo mayor.

El problema es que detener la actividad de un montón de países durante varias semanas tiene efectos devastadores sobre la economía. Y eso, a su vez, genera problemas en cascada muy difíciles de cuantificar.

De ahí que los gobiernos parezcan indecisos: ¿Cuándo es el mejor momento para aplicar medidas de contención?
  • Si aplicas medidas fuertes al principio, salvas más vidas ahora, pero pierdes enormes cantidades de dinero que seguro luego vas a necesitar durante la recuperación.
  • Si tardas un poco más en aplicar medidas, pierdes menos dinero, pero arriesgas muchísimas más vidas, generas caos, desconfianza…
No quiero imaginarme el estrés de los asesores, corriendo modelos estadísticos sin parar, para aconsejar las mejores opciones... y el de los políticos tratando de justificar sus decisiones. Jaime Rodríguez de Santiago lo comentaba muy acertadamente en este capítulo de su estupendo podcast.

De cualquier manera, hay algo que está claro: el mundo entero está sufriendo pérdidas millonarias, a niveles desconocidos hasta ahora, y eso va traer consecuencias de primer, segundo… y muchos órdenes (¡no todas malas, espero!).

Voy a repasar algunas de esas consecuencias - muy por encima y desde mi limitado conocimiento - como ejercicio mental para guiar futuras decisiones (y porque es una excusa estupenda para procrastinar).

Desempleo

Una de las primeras consecuencias ya se está notando. Aluciné con esta gráfica de hace unos días. Es probable que cuando leas esto, sea mucho peor (*Actualización: El Finantial Times me borró la gráfica, así que te pongo un meme. Pero sí, mucho peor... ¡22 millones de parados más en un mes!).


Así sin anestesia y simplificando mucho, esa gráfica sugiere que la crisis que se nos viene encima puede ser 10 veces peor que la de 2008. (¿20 veces?). De hecho, se empieza a comparar con los efectos de la Segunda Guerra Mundial.

La gráfica es de EEUU, pero este efecto se está detectando a nivel global. Por ejemplo, en España también hemos tenido récord histórico de pérdida de empleo (¡más de 800.000 empleos destruidos de unas pocas semanas!).

La esperanza es que parte de estos empleos perdidos se puedan recuperar, una vez las medidas de cuarentena se relajen, y las empresas que sobrevivan la tormenta puedan volver a contratar, pero…¿cuáles sobrevivirán? y ¿cuántas resistiran varias cuarentenas?

Desafortunadamente, teníamos otra tormenta desatándose al mismo tiempo...

Energía

Tela con el mes de marzo 2020.

Con el mundo entero tirao en el sofá y los aviones en los hangares, la demanda de petróleo ha caído muchísimo. Como nadie compra, los precios han ido bajando hasta alcanzar niveles de saldo.

Esto viene de perlas a países importadores como España, que ven reducida su factura energética justo en el momento más necesario (¡yipie!). Lo que nos ahorramos en combustible, podemos emplearlo en atajar el coronavirus.

Para los países productores, sin embargo, esto es una calamidad. Te puedes imaginar lo que se le viene encima a Nigeria o Venezuela, que básicamente dependen de vender su petróleo para sobrevivir. Es como si, de repente, te reducen el sueldo a más de la mitad. ¿Qué haces?

El precio que debe tener el barril en varios países para que no se descalabre su presupuesto. En el momento de escribir esto, el precio ronda los 30$ Brrrr… De Dyfed Loesche - Statista  
Por eso (y por muchas otras complicadas razones geo-político-estratégicas) las grandes potencias productoras habían ido creando alianzas para regular la producción: por ejemplo, si el precio bajaba, ponían menos petróleo en el mercado para reducir la oferta y que el precio volviera a subir.

En los albores de la pandemia, Rusia y Arabia Saudita, líderes de una de esas alianzas (la OPEP+) andaban negociando eso mismo:
“Cierra el grifo, Manolo, que mira la que se nos viene encima”.
Aquí entra en juego otro montón de factores geopolíticos que ríete tú de Juego de Tronos. No voy a enredarme a contarlo, primero, porque lo mío es la biología -y raspadito- y segundo, porque el artículo tampoco va por ahí (pero si te mola el tema, luego te pongo algún link. Eso sí, te aviso: corres el riesgo de perder el día procrastinando).

El caso es que Arabia se cabreó porque Rusia no cumplía su parte del trato y, en vez de frenar la producción, desde primeros de marzo 2020 está sacando aún más petróleo a precio de saldo. Y esto, unido al efecto devastador del coronavirus sobre la demanda, está liándola pardísima en toda la cadena de suministro: refinerías, transporte, almacenamiento… Y asustando a futuros inversores.

Como decía antes, a corto plazo y para países importadores, este pifostio puede ser temporalmente positivo. Incluso, si no estuviéramos liados con el coronavirus, podría servir para facilitar la transición hacia energías más limpias.

Sin embargo, a medio/largo plazo, ¿qué efecto puede tener que muchas petroleras, empresas relacionadas, e incluso algunos países productores entren en bancarrota?

Con suerte, en unos días, se llegará a un acuerdo (esto es insostenible para todos los implicados) y aceptarán cerrar el grifo, reduciendo varios millones de barriles, y la cosa se calmará un poco. Mi cuñado-análisis envejecerá muy rápido, pero sospecho que no acabará aquí el capítulo de Juego de Tronos.

Si te interesa el tema, la IEA tiene artículos muy chulos (en éste, por ej. explica mucho mejor lo que acabo de contar) y boletines de novedades estupendos (yo leo el Energy Mix).

*Actualización: A 10 de Abril, han acordado reducir la producción unos 10M de barriles, pero parece no ser suficiente para frenar la caída de precios.

* A 14 de Abril, el recorte acordado casi se dobla, pero para algunos analistas parece no ser suficiente.

Política

Cuando era más jovencito, lo confieso: la política me la traía al pairo.

Ahora me intereso bastante más, aunque la parte superficial tampoco es que sea muy agradable. La estrategia política actual, de cara al público, es algo cutre, basada mayoritariamente en la manipulación vulgar y el showmanismo. Al menos de puertas afuera, esto es un patio de juegos en el que sólo valen medias mentiras, bulos de whatsapp y bots de tuiter. ¡Con lo que molaban los discursos del senado romano!

Sin embargo, estar al tanto de la política nos conviene. Sobre todo, al gremio biológico y medio ambiental. En estos momentos estamos siendo testigos de la brutal importancia de las políticas estables de inversión en ciencia, conservación, salud… tradicionalmente menospreciadas por el cortoplacismo.

Y si nosotros, los que mejor entendemos esa importancia, no estamos encima, nadie lo va a estar. Es nuestra responsabilidad.

El otro día, hablaba con un amigo y comentábamos que un problema de la recesión es la altísima probabilidad de que empeore el nivel de la política en muchos países. Mi amigo dijo algo que me impresionó:
“Espero equivocarme, pero si antes nos reíamos de Trump, ahora vamos a desear tener uno como él, porque los que vienen van a ser incluso peores”.

¿Quieres que alguien aún menos preparado tome las decisiones de inversión en Ciencia en tu país?

Mi amigo tiene toda la razón. Cuando hay escasez, florecen los populismos y la gente desesperada tiende a votar al candidato que más grita. Y a menudo, tristemente, acaban votando en contra de sus propios intereses.

Bueno, no quiero ser del todo pesimista. Como proponía el otro día Ed Yong (uno de mis divulgadores de ciencia favoritos) en The Atlantic, otra opción es que - parafraseo-
“... esta cuarentena que tanto tiempo nos ha separado, irónicamente acabe por hacernos sentir más cerca unos de otros. Que pasemos de proteccionismo y aislamiento a más cooperación internacional, como ocurrió tras la Segunda Guerra Mundial. Que reaccionemos espoleando la inversión en ciencia, atrayendo mentes brillantes y fomentando jóvenes vocaciones (“los chavales de la generación Coronavirus escribiendo redacciones sobre convertirse en epidemiólogos cuando sean mayores”). Que colaboremos a nivel global, para prepararnos juntos contra futuras pandemias…”
y para lo que se nos viene encima…

La madre de todos los problemas:

Encontré este brillante "chiste" aquí. Si alguien conoce la fuente original, ¡que me avise!

¿Cómo afectará esta situación a biólogos, científicos y profesionales del medioambiente? Locas predicciones

Podría escribir libros enteros haciendo predicciones, pero en el fondo, reitero, nadie sabe exactamente cómo evolucionará la situación. 

En parte, confieso que hago esto porque me entretiene, pero también, como decíamos antes, porque  practicar la crítica y la observación del entorno es siempre un buen entrenamiento mental.

Anunciado el disclaimer, vamos a ello:

Locas - y no tan locas - predicciones

Recesión y desempleo

  • Como vaticinábamos más arriba, la crisis que viene va a dejar en ridículo a la de 2008. En España, el sector terciario (sobre todo el relacionado con el turismo) será el más tocado y habrá una enorme presión social sobre el gobierno para obtener soluciones inmediatas. Como tradicionalmente suele ser el sector que reacciona más rápido (es muy fácil contratar camareros) y de forma más vistosa (“¡100.000 nuevos empleos en verano! ¡Récord de afiliación!”), sospecho que el grueso de las medidas de recuperación irán por ahí.
  • La oposición se va a cebar (con este gobierno y con el próximo) y será aún más difícil no conformarse con medidas cortoplacistas. En cuanto pase lo gordo de la pandemia, volverá el conflicto catalán, azuzado por todos los frentes, a distraernos de los problemas más acuciantes. Florecerán las causas populistas y las banderas de todos los colores (parece que ya está ocurriendo).
  • Y, a falta de milagros médicos, los repuntes volverán, lo que nos obligará a repetir las cuarentenas, hundiéndonos aún más en la recesión. Soy escéptico con todos los modelos, pero, por ejemplo, ayer salió esto en la Science: Pinta que harán falta cuarentenas/medidas de separación hasta por lo menos 2022 y que el riesgo de recaída puede durar hasta 2024. 
  • En definitiva, sospecho que la vida a la que estábamos acostumbrados no va a volver, al menos por los próximos dos años. Ayer también (14 de Abril), Ed Yong citaba en otro artículo-mazazo, a Devi Sridhar, un experto en salud pública de la Universidad de Edimburgo:
“Todo el mundo quiere saber cuándo terminará esto. Esa no es la pregunta correcta. La pregunta correcta es: ¿Cómo continuamos?"
Por todo eso, aunque me encantaría equivocarme, lo más probable es que se reduzca enormemente la inversión en todo lo relacionado con la ciencia, la biología y el medioambiente. 

Se podría argumentar que la microbiología/virología/epidemiología se habrían de salvar después de esto, pero me temo que, al menos en España, no va a haber excepciones.

El hachazo va a ser de órdago.

Transporte y Fronteras

  • Los primeros meses va a ser muy difícil planear viajes al extranjero. A falta de soluciones definitivas (la vacuna o los antivirales), los países tendrán que seguir jugando con las medidas de contención. Por ejemplo, probablemente, con nuestros niveles de infección, a los españoles tardarán en abrirnos las fronteras en otros países. Y una vez lo hagan, lo normal es que se nos obligue a pasar una cuarentena en algún hostal antes de dejarnos libres.
  • En general, el turismo va a tardar en reactivarse. Aunque, quién sabe, quizá sea lo que más valore la gente tras tanto tiempo encerrados y a medio plazo la demanda crezca mucho más.
  • Lo que sí podemos augurar es que las rutas se van a reducir al máximo. No va a ser rentable tener tantas opciones como hasta ahora. Y es probable que haya grandes descuentos puntuales, pero en general será más difícil volar a un destino concreto.
  • Todo esto, y con muchas ramificaciones, también se verá influido por los probables vaivenes que dé el petróleo. Mi cuñado-predicción es que los precios del petróleo van a fluctuar de forma salvaje, provocando montones de efectos en cascada: aranceles, bancarrotas, guerras comerciales… y no descartemos guerras de las de verdad (lo típico, por el control de la energía, pero inventando enemigos comunes como distracción social).
De modo que, dentro de nuestro gremio, sectores como el ecoturismo y la conservación en los países menos avanzados sufrirán el mayor mazazo, aunque quizá esto abra la puerta a soluciones inventivas e incremente la calidad de la oferta. Yo sigo cruzando los dedos para poder ir de expedición en Octubre, pero pinta bastante gris…

Al alba, mira al Este

Y, sin embargo, ahora más que nunca, tenemos que resistir. Como decía arriba, se nos acerca la madre de todas las crisis y nuestro gremio tiene más responsabilidad que nunca.

Nosotros - perdonadme la frikada- somos los Rohirrim de estos tiempos difíciles.



Hace unos días, Kristi Foster, de Conservation Careers, publicó en Mongabay este articulazo, con un análisis mucho menos cuñado y friki que el mío, pero igual de gris. Afortunadamente, acababa con un párrafo que casi me hizo levantarme de la silla, empuñar el palo de la fregona, y salir corriendo por el pasillo en busca de orcos.
“Ahora no es el momento de olvidar a los profesionales de la conservación hasta que se recupere la economía. No es el momento de echar a perder la pasión y las habilidades de las nuevas generaciones de conservacionistas, que temen la falta de empleos y la inseguridad laboral.
Ahora es el momento de aceptar que la naturaleza es el futuro de nuestras economías y nuestra salud, y de hacer que la conservación sea un área clave de creación de empleo en el futuro. Porque algo incluso peor que lo que el mundo está sufriendo ahora mismo es el riesgo de caer otra vez en los viejos hábitos, distracciones, negación y falsa sensación de invencibilidad - hasta que nos golpee el próximo desastre
Está claro, tenemos que ponernos las pilas.

Entonces...

¿Qué podemos hacer para prepararnos?

Hace tiempo escribí un artículo sobre el mismo tema:

4 habilidades que puedes mejorar desde YA para encontrar trabajo como biólogo

Es uno de los artículos más populares del blog y las propuestas que daba allí me siguen pareciendo acertadas. ¡Vuelve a echarle un vistazo!

Sin embargo, en esta era oscura, es imperativo ir más allá. Necesitamos verdaderos superpoderes, habilidades especiales que nos ayuden a identificar las oportunidades ocultas en este desastre y nos permitan regresar, fortalecidos, al campo de batalla laboral.

Te lo cuento en la segunda parte. Puedes ir a hacerte un café, porque también es detallada.

Y ve afilando tu espada.

¡Por Gondor!

Yo me pido ser Gandalf





















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