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13 de noviembre de 2022

Aventuras de biólogo: Muestreando urogallos en Rumanía


Aquellos meses (¿años?) de pandemia y confinamiento en 2020 y 2021 fueron duros para todo el mundo, pero creo que lo fueron especialmente para la gente biofriki como tú y como yo, castigados en casa sin recreo natural.

Por eso me hizo especial ilusión mi primera escapada aventurera en condiciones tras la pandemia, en septiembre de 2021: 

10 días pateando una zona especialmente biodiversa de los Cárpatos, en Rumanía, contratado como colaborador en el Censo Nacional de Urogallo que se hace cada varios años en ese país.


Mira qué feliz se me ve ahí con mi palo

Compartí algunos momentos por estas stories de instagram y, más tarde, a través del boletín, pero nunca terminé de publicarlo en el blog. Y, sin embargo, creo que merece la pena describir aquella experiencia de forma más detallada por aquí. ¿Por qué?

Porque, al menos para mí, el que te paguen por ir de aventuras es una de las ventajas más chulas de nuestra profesión. Si opinas lo mismo, quizá mi experiencia te sirva para conseguir oportunidades similares.

Así que esta semana voy a sacrificar el rato del boletín y voy a invertir ese tiempo en compartir contigo en detalle aquella chulada de aventura. Una experiencia espectacular que creo que pongo en el top de trabajos que he disfrutado como mercenario de la biología.


Huellacas de oso


El objetivo era recolectar datos sobre la presencia, abundancia y distribución del urogallo (Tetrao urogallus) en Rumanía. 

Zwerger-r-leben, CC BY-SA 4.0, via Wikimedia Commons


El urogallo no es tonto y elige vivir en sitios bonitos: zonas montañosas con bosques de coníferas y abundancia de bayas. Así que los organizadores del muestreo habían seleccionado 600 cuadrículas de 500 x 500 m de ese tipo de hábitat, distribuidas por toda la cadena montañosa de los Cárpatos en Rumanía.

Estas cuadrículas se repartieron entre varios equipos de ornitólogos. Mi equipo (2 eslovacos, un checo y un español entran en un bar...) se encargó de 48 cuadrículas en la parte norte de los Cárpatos (en Transilvania, Moldova y, principalmente, en Bucovina).

Puntos de muestreo



Cómo funciona el trabajo de campo

Las cuadrículas estaban agrupadas en polígonos de seis y, de esas seis, había cuatro prioritarias y dos opcionales. 

Dependiendo de lo escabroso del terreno, en -pocas- ocasiones daba tiempo a hacer más de cuatro al día. Casi siempre, la aproximación al polígono requería varias horas de caminata/cuasi-escalada... ¡ida y vuelta, claro!

Un ejemplo de cuadrículas y sus respectivos transectos

El trabajo se realiza en parejas: Dos personas muestrean juntas cada cuadrícula. 

Para poder controlar el esfuerzo de muestreo entre participantes, teníamos que rastrear, al menos, durante una hora, caminando una ruta de, al menos, 1 km dentro de cada cuadrícula. El muestreo terminaba cuando se alcanzaban ambos objetivos. 

Es curioso, pero casi siempre conseguíamos hacer exactamente 1 km en 1 hora, sin casi mirar el gps o el reloj: obviamente es el ritmo óptimo para rastrear.


Una típica mañana de muestreo


Caminábamos en paralelo, a unos 20 - 50 metros el uno del otro, buscando activamente señales de urogallo (huellas, excrementos, plumas, huevos... y, con suerte, las mismas aves). 

Priorizábamos, dentro de cada cuadrícula, los hábitats con mayor potencial para encontrar señales: los límites superiores de bosques maduros de coníferas, salteados con prados de montaña y pastos alpinos. 

¡Bonus si había enebro y arándano!

En este páramo casi fuimos devorados por perros pastores, pero sus dueños llegaron a tiempo y nos agasajaron con queso fresco y sal. Carrusel de emociones.

Una parte muy chula del muestreo era que también debíamos anotar todas las aves de otras especies que viésemos o escuchásemos durante todo el día. ¡Bicheo disfrutón! 

Yo, que estoy bastante flojo en cantos, aprendí un montón en diez días de prácticas ;)

Huellas y señales

Las huellas y plumas se solían encontrar en caminos de montaña, senderos de animales y otras zonas con barro y poca vegetación. 

Los excrementos los solíamos encontrar en posaderos obvios: tocones de árboles o bajo ramas horizontales, normalmente en la parte interior de las lindes del bosque. 

Excrementos no muy recientes de urogallo.



Ese extremo blanquecino, debido al ácido úrico, denota que estos excrementos sí son recientes (de hecho, vi volar al macho responsable)

A veces encontrábamos pilas de excrementos más pequeños en huecos bajo árboles caídos - esos solían pertenecer a otra especie de interés: El grévol común (Tetrastes bonasia).

Prácticas de montaraz

Para aprender a reconocer rastros y señales, nada sustituye a salir al campo todo lo posible. Y si puede ser con alguien que sepa, mejor que mejor. 

De todas formas, en el campo siempre surgen dudas, así que nosotros intentábamos llevar referencias para estar preparados. Te comparto las aplicaciones y referencias que más usé yo en este viaje:

  • La Collins. Guía de aves imperativa. Tengo varias copias en inglés y español, y sin embargo, esta vez lo que más he usado ha sido la app. Es estupenda para confirmar cantos y comparar especies parecidas.
  • También usábamos Xeno-canto, que viene especialmente bien porque, a veces, las aves tienen acento regional, como mi extremeño, y en esa web puedes encontrar cantos de muchas zonas.
  • Otra app que uso mucho en general para identificar cantos es BirdNet. En este viaje no ha sido muy útil, porque casi nunca teníamos cobertura, pero para practicar viene genial.
  • Para distinguir las plumas, usábamos esta web.

Algo que también usamos un montón en este viaje es este CD que compré en una gasolinera. Es un poco tortura, pero las risas cantando los estribillos merecieron la pena.

Esas referencias las usábamos para eso, para estudiar, salir de dudas zoológicas y confirmar observaciones. 

Ahora te hablaré un poco de otras herramientas que utilizamos para tomar datos y orientarnos en el campo.

La app estrella del muestreo era OpenBioMaps, básicamente, nuestra libreta de campo.


Atrás quedaron aquellas horas interminables de pasar datos al ordenador a partir de libretas de caligrafía ilegible y emborronadas de barro y mosquitos aplastados… 

Aunque seguro que coincides conmigo en que da algo de miedo confiar los datos de campo directamente a bits en el teléfono, la verdad es que este sistema ahorra aburridas horas de picar datos y evita muchos errores.

En el caso de un proyecto a gran escala como era este censo a nivel nacional, usar esta app es una forma muy inteligente de coordinar y homogeneizar el trabajo de decenas de rastreadores.

En cualquier caso, tanto mis compañeros como yo disfrutábamos usando también nuestras libretas de campo, no sólo como “copia de seguridad”, sino también como diario cada noche. 

Creo que nunca jubilaré mi libreta analógica del todo, por muy mala que sea mi letra.

Lo mejor de esta app es que puedes diseñar tus propios formularios y así crear tu propia base de datos. O dicho de otro modo: es una herramienta muy interesante para coordinar tu propio proyecto de monitoreo medioambiental (pero de esas ideas ya hablaremos en algún otro artículo)

Con las siguientes imágenes lo vas a tener más claro. Así tomábamos nota de las observaciones de urogallos en la app (esas coordenadas las he puesto al azar ahora desde casa):




Y este otro es el formulario que usábamos para las observaciones ocasionales de otras especies de aves:



Luego, cada noche, mientras cenábamos cosas ricas de la gastronomía rumana, nos conectábamos a internet, sincronizábamos las observaciones de la jornada, y recordábamos el top de risas del día.

Apps para orientación

Hoy toca ese peazo bosque. Y ahí dentro las calles no tienen nombre.

Como contaba más arriba, el protocolo exigía que muestreásemos al menos un kilómetro durante al menos una hora por cada cuadrícula. Esos muestreos geoposicionados debían subirse luego a la base de datos (los famosos “tracks” que graba el GPS).

De modo que, para orientarnos y medir nuestro esfuerzo de muestreo usábamos varias aplicaciones más:
  • Google maps y mapy.cz para llegar a nuestras cuadrículas y conducir por Rumanía en general.
  • Y una vez en el campo, para medir mi recorrido y planificar las rutas yo utilizaba GPX Viewer Pro, en el que había descargado mapas muy detallados de toda la zona, más útiles para orientarse y planificar que el mapa base del GPS que también llevaba. Con esta app, también guardaba los tracks en el teléfono.
Una vez en casa, tocaba descargar los tracks y añadirlos a los formularios de OpenBioMaps.

Para hacer esto hay muchos programas y estuve probando algunos nuevos, pero al final usé el que tengo más por la mano, el BaseCamp de Garmin.



Lo que hice fue usar los tracks del GPS (más precisos) y, ayudándome de los del teléfono, seleccioné los transectos exactos para cada cuadrícula, recortando las partes que no entraban en el muestreo, como por ejemplo las aproximaciones a las cuadrículas... o la incursión en algún bar cuando se me olvidaba apagar el GPS 😅

Y por último, renombré todos mis tracks, siguiendo esta forma cuidadosa y ordenada que ya te he compartido en alguna biotapa (hay que aprovechar los detalles fáciles para dar una buena impresión profesional), y los añadí a mis observaciones en OpenBioMaps.

Ahora todas nuestras observaciones están a disposición de la comunidad científica y de la conservación
en esta plataforma.

¡Misión cumplida!


Algunas conclusiones interesantes de esta experiencia



Cuando compartí las primeras fotos por instagram, mucha gente me escribió preguntándome qué hay que estudiar o qué cursos de rastreo hacer para que te contraten en un trabajo así.

Yo no tenía ningún curso o certificado en concreto. Nunca antes había rastreado/muestreado urogallos. Lo que tenía eran dos cosas:
  1. Experiencia demostrable trabajando en el campo
  2. Amigos comunes que confirmaron esa experiencia y me recomendaron a quienes dirigían el proyecto.
En realidad, como has visto en las fotos, no es difícil reconocer excrementos de urogallo y tampoco hay muchas especies con las que puedas confundir esa gallina negra gigante en vuelo. 

Así que, para un trabajo tan concreto como este, pues no hay que ser un fuera de serie. Sólo hay que cumplir unos mínimos para el proyecto específico… (en este caso, reconocer los rastros y señales de una especie concreta, algo que se puede aprender muy rápido) y pasar el test del aeropuerto, es decir, ser el tipo de persona con la que apetece irse diez días de aventuras.


Dream team!

Resumiendo, si me baso en mi experiencia, te puedo decir que la mejor estrategia para conseguir este tipo de trabajos temporales sería la misma que recomiendo para la mayoría de empleos: Busca a gente que ya lo esté haciendo o lo haya hecho y pégate a esas personas.

Sal al campo, practica y aprende, y haz amigos. Es verdad que llegar al nivel de los pros es difícil (yo sigo siendo un “fake ornithologist” para los cabrones de mis amigos), pero no cuesta nada empezar ya, por tu cuenta, con internet, guías y unos prismáticos.

Además, como has visto, no todo es bota, y toca también usar tecnología: el gps, GIS, enredar con los datos…

Eso tiene sus ventajas:
  • Puedes aprender desde casa, sin urogallos. Mañana mismo.
  • Casi todas las apps que he nombrado son gratis.
  • Son habilidades que casi nunca te enseñan en cursos formales.
  • Son habilidades fáciles de aprender, pero que mucha gente campera aún no controla y eso te puede dar mucho valor en un equipo, aunque no tengas aún mucha experiencia rastreando.
  • Y si das un paso más y aprendes a usar esos datos, tu perfil tendrá muchísimo más valor y tendrás acceso a empleos más estables (¡Con 10 días de sueldo al año no se puede vivir!).
Lo más importante: Seguro que hay por ahí montones de cursos chulos de rastreo y prácticas organizadas, o incluso másteres del universo varios… ¡apúntate a todo lo que puedas y disfruta! ¡Claro que sí!

Pero ten en cuenta:

👉 Aprovéchalos sobre todo para conocer gente, que es lo que realmente abre las puertas a oportunidades temporales como ésta y a otras más estables.

👉 Estas habilidades tienen muy poco mercado por sí solas, a no ser que tengas nivel dios, y tendrás que complementarlas con otras (yo recomiendo las técnicas).

Pero si no tienes tiempo o dinero, o no encuentras ningún curso que mole, no conoces a nadie que te lleve al campo… no te quedes esperando.

Sal al parque con el teléfono y empieza a jugar con todas esas apps que te he contado, y con iNaturalist, Observation...

La mejor estrategia, siempre, es empezar ya: usar tus ganas y tu curiosidad para ganar experiencia por tu cuenta, con tu propio proyecto.



Así que pregúntate...

👉 ¿Qué podrías mejorar a tu alrededor?












13 de octubre de 2022

¡¡URGENTE!! Curso gratuito de capacitación profesional. Mañana último día para apuntarse

"BIOCAPACITA-T. Capacítate por la Biodiversidad"

Es un proyecto de formación ambiental para poner en valor y potenciar el perfil profesional de los participantes, a la vez que se convierten en agentes del cambio para la sociedad y el medio ambiente ante problemas como la pérdida de la biodiversidad y el cambio climático

"Consiste en una formación sobre la biodiversidad y su conservación a través de herramientas socio-ambientales como son la educación e interpretación ambientales, la gestión del voluntariado ambiental y la custodia del territorio"


Crear empleo
Biocapacita-T se enmarca en el eje CREA del Programa Empleaverde, cuyo objetivo es la creación de empleo vinculado a los ecosistemas terrestres y/o el ámbito rural.

Por ello, otro de los objetivos del proyecto es conseguir la contratación de participantes interesados tras la formación y con su perfil de capacidades potenciado. Los empleos a los que se dirige la formación son aquellos de la Economía Verde (relacionados con la protección de los ecosistemas y el medio rural).


Incidir en la sociedad
La formación es destinada a desempleados de Comunidades Autónomas que se encuentran en una categoría de desarrollo social y económico "en transición", según la Estrategia Nacional frente al Reto Demográfico.

El proyecto no solo beneficiará a las personas desempleadas formadas, sino también a aquella parte de la sociedad que, derivada de estas personas formadas que consiguieran un empleo verde, reciban a su vez una concienciación en la conservación del medioambiente.

Es un proyecto por y para la sociedad, especialmente en un ámbito local.


Proteger la biodiversidad
El último informe del Estado y Evolución del Patrimonio Natural y la Biodiversidad ha puesto de manifiesto que, en términos generales, los avances no han sido suficientes para revertir la tendencia de degradación de biodiversidad puesto que no han conseguido poner freno a sus principales factores de amenaza.

Deben por tanto reforzarse las actuaciones contra las principales amenazas sobre la biodiversidad, como los efectos del cambio climático sobre la biodiversidad y la integración de la biodiversidad en las prácticas y las políticas agrarias, entre otros.


Algunos requisitos de participación

Mayor de edad

Residente en la comunidad autónoma de la formación

Situación de desempleo

En caso de necesidad de un proceso de selección entre inscritos, tendrán preferencia aquellos residentes también en zonas rurales y/o en espacios Red Natura 2000; y aquellos de colectivos prioritarios (mujeres, jóvenes hasta 35 años, mayores de 45 años, personas inmigrantes y personas con discapacidad)

15 de abril de 2020

Cómo conseguir trabajo tras una pandemia (Parte 1: Esto es gordo)




Este artículo es una rama evolutiva inesperada que surgió de mi diario.

Estamos viviendo algo histórico
y pensé que a mi sobrinita le gustaría leer, dentro de unos años, cómo me afectó la pandemia personalmente. Sin embargo, según fui escribiendo, se me fue de las manos y se convirtió en un texto más estratégico que descriptivo.

Así que, como hacía mucho que no escribía en el blog, me vine arriba, y aquí estamos.

He dividido el artículo en dos partes: Ésta, incluyendo mis impresiones y algunas predicciones, y una segunda parte donde sugiero varias habilidades que podemos usar para aprovechar las oportunidades que esconde esta situación.

Aún queda mucho, me temo, para que pase todo esto. Y sospecho que el panorama laboral va a cambiar bastante. Por eso, precisamente, éste es el mejor momento para empezar a planear tu estrategia. 

A ver si hay suerte y las cosas en las que he estado pensando estas últimas semanas mientras paseo por el bosque te sirven para empezar a prepararte. Espero que, al menos, te resulte interesante (por cierto, aprovecho para dar las gracias a los miembros del Biogrupo, por su ayuda a la hora de editar este artículo).

Premeditatio Malorum

Nadie sabe cómo va a evolucionar este problema. Ni siquiera los expertos parecen ponerse de acuerdo en las medidas apropiadas. ¿Por qué molestarnos nosotros en hacer predicciones?

Porque lo importante no es acertar con las predicciones, sino prepararse para cualquiera de los desenlaces. Sobre todo, los peores.

Ponernos en lo peor es un ejercicio estoico que Séneca proponía ya hace dos milenios y que ahora vuelve a estar muy de moda en las cuentas de instagram de los famosos, pero no por ello deja de ser efectivo.

Séneca diría algo así como:
“Los inesperados golpes de la fortuna son los más dañinos y dolorosos, por ello el hombre sabio medita sobre ellos de antemano”
Adaptado en reddit de un comic de Mr Lovenstein


En pocas palabras: Seamos positivos, pero no tontos.

Y siguiendo esa misma linea de pensamiento, mi cruda opinión personal:

Esto es gordo

El efecto de los (cientos de miles de) muertos que la pandemia nos traerá en los próximos meses es imposible de calibrar.

Por un lado, solemos volvernos bastante “insensibles” a las cifras. Por ejemplo, ¿te acuerdas del 11M? ¿El ataque yihadista en los trenes de cercanías de Madrid? 

Fue el mayor atentado terrorista perpetrado en España hasta la fecha. ¿Recuerdas cuánta gente murió en ese atentado?

193 personas.

Alucina. Ahora mismo, mientras escribo esto, es como si estuviéramos sufriendo más de 4 de esos atentados CADA DÍA (salvando las obvias diferencias).

Es brutal cuando lo piensas… y sin embargo nos resulta relativamente fácil adaptarnos. Pensamos en otra cosa, aplaudimos, compartimos por el wassap memes de gente bailando con ataúdes… Somos resilientes.

Y, sin embargo, es imposible que esta tragedia no nos acabe marcando de alguna forma que aún no podemos predecir.

Por otra parte, tenemos el efecto en la economía, que sí es más fácil de calibrar.

Como sabes, el mayor problema en sí no es la mortalidad del virus, si no cómo evitar que todo el mundo se infecte al mismo tiempo y sature los hospitales. 

La famosa gráfica de “aplanar la curva”


Por eso, la situación más probable para los próximos meses consistirá en un bloqueo intenso de varias semanas (nuestra querida cuarentena) y, después, ciclos alternados con distintos niveles de medidas, más o menos contundentes, según suban o bajen las infecciones.

Este proceso seguirá así hasta que identifiquemos medicamentos para tratar los síntomas y reducir el número de ingresados (con suerte, en pocos meses) o la esperada vacuna (1 añito mínimo).

Y cuanto más tardemos en atajar la pandemia, peores serán los efectos en cascada que se irán produciendo.

Efectos en cadena: recesión, desempleo, energía, política...

La cuarentena es una medida necesaria. Si no se hubiera hecho, el número de víctimas podría haber sido muchísimo mayor.

El problema es que detener la actividad de un montón de países durante varias semanas tiene efectos devastadores sobre la economía. Y eso, a su vez, genera problemas en cascada muy difíciles de cuantificar.

De ahí que los gobiernos parezcan indecisos: ¿Cuándo es el mejor momento para aplicar medidas de contención?
  • Si aplicas medidas fuertes al principio, salvas más vidas ahora, pero pierdes enormes cantidades de dinero que seguro luego vas a necesitar durante la recuperación.
  • Si tardas un poco más en aplicar medidas, pierdes menos dinero, pero arriesgas muchísimas más vidas, generas caos, desconfianza…
No quiero imaginarme el estrés de los asesores, corriendo modelos estadísticos sin parar, para aconsejar las mejores opciones... y el de los políticos tratando de justificar sus decisiones. Jaime Rodríguez de Santiago lo comentaba muy acertadamente en este capítulo de su estupendo podcast.

De cualquier manera, hay algo que está claro: el mundo entero está sufriendo pérdidas millonarias, a niveles desconocidos hasta ahora, y eso va traer consecuencias de primer, segundo… y muchos órdenes (¡no todas malas, espero!).

Voy a repasar algunas de esas consecuencias - muy por encima y desde mi limitado conocimiento - como ejercicio mental para guiar futuras decisiones (y porque es una excusa estupenda para procrastinar).

Desempleo

Una de las primeras consecuencias ya se está notando. Aluciné con esta gráfica de hace unos días. Es probable que cuando leas esto, sea mucho peor (*Actualización: El Finantial Times me borró la gráfica, así que te pongo un meme. Pero sí, mucho peor... ¡22 millones de parados más en un mes!).


Así sin anestesia y simplificando mucho, esa gráfica sugiere que la crisis que se nos viene encima puede ser 10 veces peor que la de 2008. (¿20 veces?). De hecho, se empieza a comparar con los efectos de la Segunda Guerra Mundial.

La gráfica es de EEUU, pero este efecto se está detectando a nivel global. Por ejemplo, en España también hemos tenido récord histórico de pérdida de empleo (¡más de 800.000 empleos destruidos de unas pocas semanas!).

La esperanza es que parte de estos empleos perdidos se puedan recuperar, una vez las medidas de cuarentena se relajen, y las empresas que sobrevivan la tormenta puedan volver a contratar, pero…¿cuáles sobrevivirán? y ¿cuántas resistiran varias cuarentenas?

Desafortunadamente, teníamos otra tormenta desatándose al mismo tiempo...

Energía

Tela con el mes de marzo 2020.

Con el mundo entero tirao en el sofá y los aviones en los hangares, la demanda de petróleo ha caído muchísimo. Como nadie compra, los precios han ido bajando hasta alcanzar niveles de saldo.

Esto viene de perlas a países importadores como España, que ven reducida su factura energética justo en el momento más necesario (¡yipie!). Lo que nos ahorramos en combustible, podemos emplearlo en atajar el coronavirus.

Para los países productores, sin embargo, esto es una calamidad. Te puedes imaginar lo que se le viene encima a Nigeria o Venezuela, que básicamente dependen de vender su petróleo para sobrevivir. Es como si, de repente, te reducen el sueldo a más de la mitad. ¿Qué haces?

El precio que debe tener el barril en varios países para que no se descalabre su presupuesto. En el momento de escribir esto, el precio ronda los 30$ Brrrr… De Dyfed Loesche - Statista  
Por eso (y por muchas otras complicadas razones geo-político-estratégicas) las grandes potencias productoras habían ido creando alianzas para regular la producción: por ejemplo, si el precio bajaba, ponían menos petróleo en el mercado para reducir la oferta y que el precio volviera a subir.

En los albores de la pandemia, Rusia y Arabia Saudita, líderes de una de esas alianzas (la OPEP+) andaban negociando eso mismo:
“Cierra el grifo, Manolo, que mira la que se nos viene encima”.
Aquí entra en juego otro montón de factores geopolíticos que ríete tú de Juego de Tronos. No voy a enredarme a contarlo, primero, porque lo mío es la biología -y raspadito- y segundo, porque el artículo tampoco va por ahí (pero si te mola el tema, luego te pongo algún link. Eso sí, te aviso: corres el riesgo de perder el día procrastinando).

El caso es que Arabia se cabreó porque Rusia no cumplía su parte del trato y, en vez de frenar la producción, desde primeros de marzo 2020 está sacando aún más petróleo a precio de saldo. Y esto, unido al efecto devastador del coronavirus sobre la demanda, está liándola pardísima en toda la cadena de suministro: refinerías, transporte, almacenamiento… Y asustando a futuros inversores.

Como decía antes, a corto plazo y para países importadores, este pifostio puede ser temporalmente positivo. Incluso, si no estuviéramos liados con el coronavirus, podría servir para facilitar la transición hacia energías más limpias.

Sin embargo, a medio/largo plazo, ¿qué efecto puede tener que muchas petroleras, empresas relacionadas, e incluso algunos países productores entren en bancarrota?

Con suerte, en unos días, se llegará a un acuerdo (esto es insostenible para todos los implicados) y aceptarán cerrar el grifo, reduciendo varios millones de barriles, y la cosa se calmará un poco. Mi cuñado-análisis envejecerá muy rápido, pero sospecho que no acabará aquí el capítulo de Juego de Tronos.

Si te interesa el tema, la IEA tiene artículos muy chulos (en éste, por ej. explica mucho mejor lo que acabo de contar) y boletines de novedades estupendos (yo leo el Energy Mix).

*Actualización: A 10 de Abril, han acordado reducir la producción unos 10M de barriles, pero parece no ser suficiente para frenar la caída de precios.

* A 14 de Abril, el recorte acordado casi se dobla, pero para algunos analistas parece no ser suficiente.

Política

Cuando era más jovencito, lo confieso: la política me la traía al pairo.

Ahora me intereso bastante más, aunque la parte superficial tampoco es que sea muy agradable. La estrategia política actual, de cara al público, es algo cutre, basada mayoritariamente en la manipulación vulgar y el showmanismo. Al menos de puertas afuera, esto es un patio de juegos en el que sólo valen medias mentiras, bulos de whatsapp y bots de tuiter. ¡Con lo que molaban los discursos del senado romano!

Sin embargo, estar al tanto de la política nos conviene. Sobre todo, al gremio biológico y medio ambiental. En estos momentos estamos siendo testigos de la brutal importancia de las políticas estables de inversión en ciencia, conservación, salud… tradicionalmente menospreciadas por el cortoplacismo.

Y si nosotros, los que mejor entendemos esa importancia, no estamos encima, nadie lo va a estar. Es nuestra responsabilidad.

El otro día, hablaba con un amigo y comentábamos que un problema de la recesión es la altísima probabilidad de que empeore el nivel de la política en muchos países. Mi amigo dijo algo que me impresionó:
“Espero equivocarme, pero si antes nos reíamos de Trump, ahora vamos a desear tener uno como él, porque los que vienen van a ser incluso peores”.

¿Quieres que alguien aún menos preparado tome las decisiones de inversión en Ciencia en tu país?

Mi amigo tiene toda la razón. Cuando hay escasez, florecen los populismos y la gente desesperada tiende a votar al candidato que más grita. Y a menudo, tristemente, acaban votando en contra de sus propios intereses.

Bueno, no quiero ser del todo pesimista. Como proponía el otro día Ed Yong (uno de mis divulgadores de ciencia favoritos) en The Atlantic, otra opción es que - parafraseo-
“... esta cuarentena que tanto tiempo nos ha separado, irónicamente acabe por hacernos sentir más cerca unos de otros. Que pasemos de proteccionismo y aislamiento a más cooperación internacional, como ocurrió tras la Segunda Guerra Mundial. Que reaccionemos espoleando la inversión en ciencia, atrayendo mentes brillantes y fomentando jóvenes vocaciones (“los chavales de la generación Coronavirus escribiendo redacciones sobre convertirse en epidemiólogos cuando sean mayores”). Que colaboremos a nivel global, para prepararnos juntos contra futuras pandemias…”
y para lo que se nos viene encima…

La madre de todos los problemas:

Encontré este brillante "chiste" aquí. Si alguien conoce la fuente original, ¡que me avise!

¿Cómo afectará esta situación a biólogos, científicos y profesionales del medioambiente? Locas predicciones

Podría escribir libros enteros haciendo predicciones, pero en el fondo, reitero, nadie sabe exactamente cómo evolucionará la situación. 

En parte, confieso que hago esto porque me entretiene, pero también, como decíamos antes, porque  practicar la crítica y la observación del entorno es siempre un buen entrenamiento mental.

Anunciado el disclaimer, vamos a ello:

Locas - y no tan locas - predicciones

Recesión y desempleo

  • Como vaticinábamos más arriba, la crisis que viene va a dejar en ridículo a la de 2008. En España, el sector terciario (sobre todo el relacionado con el turismo) será el más tocado y habrá una enorme presión social sobre el gobierno para obtener soluciones inmediatas. Como tradicionalmente suele ser el sector que reacciona más rápido (es muy fácil contratar camareros) y de forma más vistosa (“¡100.000 nuevos empleos en verano! ¡Récord de afiliación!”), sospecho que el grueso de las medidas de recuperación irán por ahí.
  • La oposición se va a cebar (con este gobierno y con el próximo) y será aún más difícil no conformarse con medidas cortoplacistas. En cuanto pase lo gordo de la pandemia, volverá el conflicto catalán, azuzado por todos los frentes, a distraernos de los problemas más acuciantes. Florecerán las causas populistas y las banderas de todos los colores (parece que ya está ocurriendo).
  • Y, a falta de milagros médicos, los repuntes volverán, lo que nos obligará a repetir las cuarentenas, hundiéndonos aún más en la recesión. Soy escéptico con todos los modelos, pero, por ejemplo, ayer salió esto en la Science: Pinta que harán falta cuarentenas/medidas de separación hasta por lo menos 2022 y que el riesgo de recaída puede durar hasta 2024. 
  • En definitiva, sospecho que la vida a la que estábamos acostumbrados no va a volver, al menos por los próximos dos años. Ayer también (14 de Abril), Ed Yong citaba en otro artículo-mazazo, a Devi Sridhar, un experto en salud pública de la Universidad de Edimburgo:
“Todo el mundo quiere saber cuándo terminará esto. Esa no es la pregunta correcta. La pregunta correcta es: ¿Cómo continuamos?"
Por todo eso, aunque me encantaría equivocarme, lo más probable es que se reduzca enormemente la inversión en todo lo relacionado con la ciencia, la biología y el medioambiente. 

Se podría argumentar que la microbiología/virología/epidemiología se habrían de salvar después de esto, pero me temo que, al menos en España, no va a haber excepciones.

El hachazo va a ser de órdago.

Transporte y Fronteras

  • Los primeros meses va a ser muy difícil planear viajes al extranjero. A falta de soluciones definitivas (la vacuna o los antivirales), los países tendrán que seguir jugando con las medidas de contención. Por ejemplo, probablemente, con nuestros niveles de infección, a los españoles tardarán en abrirnos las fronteras en otros países. Y una vez lo hagan, lo normal es que se nos obligue a pasar una cuarentena en algún hostal antes de dejarnos libres.
  • En general, el turismo va a tardar en reactivarse. Aunque, quién sabe, quizá sea lo que más valore la gente tras tanto tiempo encerrados y a medio plazo la demanda crezca mucho más.
  • Lo que sí podemos augurar es que las rutas se van a reducir al máximo. No va a ser rentable tener tantas opciones como hasta ahora. Y es probable que haya grandes descuentos puntuales, pero en general será más difícil volar a un destino concreto.
  • Todo esto, y con muchas ramificaciones, también se verá influido por los probables vaivenes que dé el petróleo. Mi cuñado-predicción es que los precios del petróleo van a fluctuar de forma salvaje, provocando montones de efectos en cascada: aranceles, bancarrotas, guerras comerciales… y no descartemos guerras de las de verdad (lo típico, por el control de la energía, pero inventando enemigos comunes como distracción social).
De modo que, dentro de nuestro gremio, sectores como el ecoturismo y la conservación en los países menos avanzados sufrirán el mayor mazazo, aunque quizá esto abra la puerta a soluciones inventivas e incremente la calidad de la oferta. Yo sigo cruzando los dedos para poder ir de expedición en Octubre, pero pinta bastante gris…

Al alba, mira al Este

Y, sin embargo, ahora más que nunca, tenemos que resistir. Como decía arriba, se nos acerca la madre de todas las crisis y nuestro gremio tiene más responsabilidad que nunca.

Nosotros - perdonadme la frikada- somos los Rohirrim de estos tiempos difíciles.



Hace unos días, Kristi Foster, de Conservation Careers, publicó en Mongabay este articulazo, con un análisis mucho menos cuñado y friki que el mío, pero igual de gris. Afortunadamente, acababa con un párrafo que casi me hizo levantarme de la silla, empuñar el palo de la fregona, y salir corriendo por el pasillo en busca de orcos.
“Ahora no es el momento de olvidar a los profesionales de la conservación hasta que se recupere la economía. No es el momento de echar a perder la pasión y las habilidades de las nuevas generaciones de conservacionistas, que temen la falta de empleos y la inseguridad laboral.
Ahora es el momento de aceptar que la naturaleza es el futuro de nuestras economías y nuestra salud, y de hacer que la conservación sea un área clave de creación de empleo en el futuro. Porque algo incluso peor que lo que el mundo está sufriendo ahora mismo es el riesgo de caer otra vez en los viejos hábitos, distracciones, negación y falsa sensación de invencibilidad - hasta que nos golpee el próximo desastre
Está claro, tenemos que ponernos las pilas.

Entonces...

¿Qué podemos hacer para prepararnos?

Hace tiempo escribí un artículo sobre el mismo tema:

4 habilidades que puedes mejorar desde YA para encontrar trabajo como biólogo

Es uno de los artículos más populares del blog y las propuestas que daba allí me siguen pareciendo acertadas. ¡Vuelve a echarle un vistazo!

Sin embargo, en esta era oscura, es imperativo ir más allá. Necesitamos verdaderos superpoderes, habilidades especiales que nos ayuden a identificar las oportunidades ocultas en este desastre y nos permitan regresar, fortalecidos, al campo de batalla laboral.

Te lo cuento en la segunda parte. Puedes ir a hacerte un café, porque también es detallada.

Y ve afilando tu espada.

¡Por Gondor!

Yo me pido ser Gandalf





















16 de junio de 2019

Conoce al Dr Nick Askew, director de Conservation Careers y experto en el mercado laboral de la Conservación


Nick Askew - Conservation Careers

Como ya te conté el otro día, una de las cosas que más ilusión me hacen últimamente es que voy a colaborar con Nick Askew, el director de Conservation Careers, en un curso online para ayudar a la gente interesada en conseguir un trabajo en conservación.

Es posible que no conocieses a Nick aún, así que, para saber un poco más de él y de su trayectoria, le he invitado a responder algunas preguntas para los lectores de Bioblogia.net.

¡Dentro, Nick!

Hola Nick! Cuéntanos: ¿por qué trabajas en conservación?

Creo que el valor de la Biodiversidad es incalculable, y que nuestra ayuda es imprescindible para preservar ese valor, por la salud de nuestro planeta y para las futuras generaciones. También creo que sólo se vive una vez (ójala me equivoque…) y, por tanto, es importante dedicarse a lo que amas y, al mismo tiempo, a lo que pueda producir un impacto positivo en el mundo. Tengo la suerte de haber encontrado esa combinación en la conservación.

Esto podría resumirse en estas dos frases célebres que me encantan: “Si encuentras un trabajo que amas, no volverás a trabajar un sólo día y “Encontrarás tu propósito en el punto donde se encuentren tu más profunda alegría y la mayor necesidad en el mundo”.

¿Cuál es la mejor parte de tu trabajo?

La mejor parte de ser un conservacionista es saber que tu carrera tiene verdadero significado y que estás creando un efecto positivo en las cosas que amas.

En el día a día, trabajar en conservación puede ser muy similar a cualquier otro trabajo: enviamos correos electrónicos de acá para allá, llamamos por teléfono, tenemos reuniones y skypes, y quizá, de vez en cuando, viajamos a algún lugar interesante.

Para mí, la diferencia principal es la gente con la que trabajas y el propósito de tu esfuerzo.

El mundo de la conservación está lleno de gente divertida, con talento y motivación. Somos una familia global, tratando de hacer algo bueno por el mundo, y estamos abiertos a trabajar juntos, ayudándonos unos a otros para proteger y mejorar las cosas que nos importan.

¿Y cuál es la peor parte?

Yo creo que la peor parte de trabajar en conservación es enfrentarse a las enormes (y crecientes!) amenazas al mundo natural. Son problemas gigantescos y es necesario mantenerse positivo, optimista, innovador y colaborador si queremos tener un mínimo de posibilidades de cambiar la situación.

Un reto relacionado es cómo conseguir más apoyo para la conservación de la naturaleza. Tanto si es ayudar a más gente a que realice acciones positivas por el medio ambiente, o la necesidad constante de conseguir más fondos si se trabaja desde una sociedad benéfica.

En muchos casos, sabemos cuáles son las amenazas y qué se necesita para superarlas, y simplemente necesitamos más apoyo para llevarlo a cabo. Es un reto muy difícil, pero que también presenta grandes y emocionantes oportunidades. Fíjate lo que ocurrió en muy poco tiempo cuando Planeta Azul II puso de manifiesto el problema del plástico en los océanos. Imagina si pudiéramos hacer lo mismo con la deforestación o el cambio climático…

¿Cuáles han sido los mejores momentos de tu carrera, o aquellos de los que te sientes más orgulloso?

Mmmm pregunta difícil!

Al comienzo de mi carrera, me enorgullece haber diseñado, financiado y completado mi doctorado sobre conservación de lechuzas. Trabajando con una de las poblaciones de lechuzas más importantes de Europa y colaborando para promover acciones de conservación por todo el Reino Unido para proteger mejor a la especie. Sienta muy bien saber que hay dos o tres veces más lechuzas en Reino Unido que hace 20 años, y que mi trabajo influyó un poquito en ese éxito.

En la fase intermedia de mi carrera, trabajé en conservación a nivel internacional con BirdLife International, durante casi una década. Durante ese tiempo, lo que más me enorgullece es el trabajo que llevé a cabo en el Pacífico, desde la oficina de Fiji.

Como Director de Proyecto de BirdLife Pacific, ayudé a incrementar el estatus de nuestro programa de Especies Invasoras a nivel global, dentro de la red de 120 ONGs de BirdLife. También ayudé a conseguir los fondos necesarios para crear un programa de conservación basado en comunidades locales a lo largo de cinco países del Pacífico durante tres años. Por último, me enorgullece haber colaborado con la unión de dos organizaciones de conservación: El programa BirdLife Fiji y NatureFiji-MareqetiViti.

Recientemente, lo que más me enorgullece es haber fundado Conservation Careers. A partir de una idea que surgió hace seis años, ahora somos el tablón de ofertas de trabajo online más grande que existe, ayudando a miles de personas a conseguir carreras de éxito como conservacionistas.

Pero bueno… todavía considero que estoy en la etapa intermedia de mi carrera, así que hay muchísimo tiempo todavía para hacer más cosas buenas ;-)

¿Qué pasos clave has dado en tu carrera en conservación?

Más allá de los roles que haya podido tener (y que puedes ver aquí en mi perfil de Linkedin), los momentos clave para mí probablemente fueron estos:

  • Ser un pescador cuando era adolescente. Me hizo estar fuera, en la naturaleza, aprender sobre ella, disfrutarla y querer ayudarla.
  • Ver mi primera lechuza a los 17 años y acabar haciendo un doctorado sobre ellas (posiblemente estudiando el mismo individuo que vi por primera vez!) cinco años más tarde.
  • Trabajar en muchos roles diferentes, para organizaciones distintas, lo que me permitió entender el sector de la conservación y entrenar habilidades en marketing, finanzas, gestión de proyectos, desarrollo web, muestreos ecológicos y mucho más. Soy un manitas que hace de todo y me encanta.
  • Tener una mentalidad emprendedora desde que era muy joven. Cuando era un chaval, repartía periódicos, lavaba coches y trabajaba en una cocina para financiar mi afición por la pesca. Cuando era estudiante compraba y alquilaba televisores a estudiantes de otros países. Así que crear mi propia empresa social, Conservation Careers, fue un paso natural para mí, y ahora mi misión es ayudar a los demás a crear sus propios negocios para hacer el bien en el mundo, y romper las cadenas impuestas por el modelo caritativo.

¿Qué recomendación le darías a alguien que quiera seguir tus pasos?

Si quieres dedicarte a la conservación, has de hacer lo siguiente:

  1. Identificar tu rol ideal dentro de un sector muy variado y creciente. Conocerte a ti mismo y al mercado de trabajo muy bien, y encontrar tu nicho. Esto te hará feliz: usando tus talentos de la forma más efectiva, haciéndote super competitivo. More here.
  2. Entender cuáles son los requisitos mínimos para entrar en el área que has seleccionado y reforzar tus puntos débiles de forma estratégica. Quizá tengas que hacer un voluntariado o unas prácticas específicas, volver a la universidad a hacer una grado o un máster, o hacer un curso online. Pero el primer paso es saber exactamente qué habilidades o conocimientos necesitas para tener posibilidades de que te contraten en ese nicho. Después puedes concentrarte en el mejor modo de conseguir ese contrato.
  3. Invertir tiempo y esfuerzo en crear solicitudes de alta calidad para conseguir entrevistas. Buscar trabajo es un trabajo en sí, y muchiiiisima gente lo hace mal, enviando CVs, cartas de presentación y formularios de solicitud de calidad muy baja. ¡No te pases años preparándote para tirarlo todo por la borda en esta fase! Te recomiendo seguir esta guía: How to apply for a conservation job.
  4. Apúntate a nuestro curso, el kick-starter for early career conservationists! Sí, ya sé que parece un anuncio descarado, pero es que tenemos claro cuál es el método más eficaz y podemos enseñarte exactamente cómo conseguir un trabajo en conservación, paso por paso. Definitivamente, es la forma más efectiva :) 

29 de noviembre de 2015

¿Quieres trabajar en conservación? El ejemplo de Mariana.

trabajar en conservación

La conservación de la naturaleza es una de las vocaciones más claras y tempranas.

Si te acercas con cuidado a cualquier cine local, y te cuelas despacito en una sala donde estén echando una de esas pelis de animación con animales, podrás percibir la fuerza de la vocación conservacionista en las hordas de niños que gritan a la pantalla.

Luego esos niños crecen y las vocaciones se transforman y diluyen. Algunos acaban siendo políticos y hay que recordarles de vez en cuando el niño que fueron.

Greenpeace politicos españoles
Divertida campaña de Greenpeace adelantándose a las elecciones españolas de diciembre 2015

Afortunadamente, muchísimos biólogos, ambientólogos, veterinarios… siguen surgiendo de la vocación por la protección del medio ambiente. 

Y a estos les costará más olvidarse... ¿eres tú uno de ellos?

¿Cómo es un empleo en conservación?

Hay muchas formas de trabajar por el medio ambiente

Por ejemplo, podrías convertirte en técnico de un centro de recuperación de fauna salvaje, y sentir la satisfacción de rehabilitar animales heridos, directamente, uno por uno. Cada día que consigas devolver la libertad a un búho atropellado, llegarás a casa con una sonrisa enorme.

Por supuesto, no siempre saldrá bien, y será duro cuando no puedas rehabilitar y liberar a un animal, o cuando incluso algunos mueran bajo tu cuidado. Y quizá también, cuando veas que cada primavera vuelven a llenarse tus salas de cuarentena con las mismas especies, sentirás rabia e impotencia por no poder hacer más...

Otra opción sería crear una consultoría, o trabajar para una, y dedicarte, por ejemplo, a estimar la distribución y poblaciones de mamíferos amenazados, empleando tu jornada laboral en patear salvajes bellísimos ríos de montaña.

Además de disfrutar directamente de la naturaleza cada día, con la información que obtengas a través de tus censos, podrías ayudar a que, por ejemplo, una empresa constructora modifique en sus planes el emplazamiento de un nuevo embalse, salvando de un golpe todos los pequeños mamíferos acuáticos que viven en cierta garganta.

Mi salvaje amigo, el zoólogo checo Václav Beran
Rastrear nutrias en ríos helados un martes por la mañana. A priori puede sonar mejor que una oficina sin ventanas.
Pero quizá lo del embalse te sabe a poco, y lo que quieres es poder actuar a mayor escala, que tu trabajo tenga el potencial de proteger ecosistemas enteros, quizá incluso a escala global. Una forma de intentarlo sería hacerte científico y, por ejemplo, estudiar los efectos del cambio climático en un laboratorio marino…

Los resultados de tus investigaciones tendrían el potencial de llamar la atención sobre problemas globales, y quizá servirían para encontrar formas de solventar o paliar esos problemas.

Sin embargo, esta opción también tiene sus complicaciones: Requiere, para empezar, de muchos y sufridos años de formación académica. Una vez conseguida la suficiencia investigadora, el proceso científico suele ser largo y, normalmente, cualquier posible aplicación directa de tus eventuales descubrimientos tardará años en poder implementarse. ¡Y eso si consigues publicarlo!

Además, algo muy importante a tener en cuenta es que, a no ser que estés forrado como Batman, tu ciencia dependerá en gran parte de si consigues o no convencer a las fuentes de financiación de que tus proyectos merecen la pena. 

Este último problema afecta a casi todas las profesiones relacionadas con la conservación. Gran parte del trabajo que desempeñan técnicos, consultores y científicos depende de financiación externa.

Hoy por hoy, hace falta dinero para preservar la naturaleza... ¿Y quién decide en qué se gasta el dinero? 

Una forma especialmente efectiva de conservar la naturaleza

Gobiernos, empresas, fundaciones... basan sus decisiones de presupuesto en las peticiones de sus ciudadanos y clientes y, en última instancia, en la información que les proporcionan sus asesores.

Por ello, las organizaciones conservacionistas pueden tener una gran influencia en qué y cómo se conserva, mediante su rol como asesoras y su impacto mediático.

El medio ambiente no se protege si la gente no muestra interés por él. De ahí que muchas organizaciones conservacionistas se esfuercen en influir en la opinión pública a través de campañas publicitarias virales, acciones espectaculares, colaboraciones con estrellas mediáticas… Dos claros ejemplos son Greenpeace o Sea Shepherd.

 Anda que no molan los de Sea Shepherd...

Otras organizaciones, como la IUCN, siguen una estrategia más directa, al colaborar con gobiernos, corporaciones y empresas, proporcionando información y asesoramiento científico para servir de referencia a la hora de redactar leyes, o de tomar decisiones con posibles efectos en el medio ambiente.

Este rol de “asesor” limita en parte el potencial impacto mediático (la IUCN perdería rápidamente su reputación ante los gobiernos si fletase una nave corsaria para abordar balleneros japoneses).

Por otra parte, como los gobiernos suelen tener la última palabra en cuanto a, por ejemplo, cuántos centros de recuperación abrir, dónde construir un embalse, o qué tipo de investigación financiar... las organizaciones asesoras pueden tener una enorme influencia.

Hoy en bioblogia.net tenemos la suerte de contar con alguien que nos va a dar información de primera mano sobre cómo es trabajar para la IUCN, la organización decana de la conservación en el mundo.

Con todos vosotros...

Mariana García

Mariana García es una ambientóloga española que ha trabajado como Asistente de Conservación de Biodiversidad en IUCN, en su sede de Bruselas. Nos costó mucho encontrar hueco, pero finalmente hemos conseguido escribir entre los dos esta entrada en el blog. Esperamos que os resulte interesante.


Mariana, ¿nos puedes describir qué es la IUCN?

La Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (IUCN, por sus siglas en inglés) es la organización ambiental más grande y antigua de todo el mundo.

Sus sedes están repartidas por más de 45 países y está involucrada en cientos de proyectos a través del globo. Aunque IUCN trabaja en muy diversas áreas relacionadas con la conservación (bosques, zonas protegidas, políticas ambientales, etc.), quizá por lo que es más reconocida es por su trabajo con la Lista Roja de Especies Amenazadas.

By Status_iucn3.1.svg: User:Pengoderivative work: mario modesto (Status_iucn3.1.svg) [CC BY 2.5 (http://creativecommons.org/licenses/by/2.5) or CC BY 2.5 (http://creativecommons.org/licenses/by/2.5)], via Wikimedia Commons

La Lista Roja de IUCN es el estándar más aceptado y establecido a nivel global para evaluar el riesgo de extinción de las distintas especies en base a una serie de categorías y criterios científicos. La Lista Roja es reconocida por evaluar especies a nivel global, pero los criterios se pueden también aplicar a nivel regional.


Ailuropoda melanoleuca
Especies bandera como el panda (Ailuropoda melanoleuca, estado de conservación: en peligro) ayudan a conseguir un empujón mediático. Al proteger los habitats donde viven estas especies emblemáticas, se produce un “efecto paraguas” que permite la conservación de otras especies menos conocidas, pero igualmente valiosas.

¿Cómo conseguiste tu puesto de trabajo? ¿Cuál ha sido tu trayectoria hasta ahora?

Estudié Ciencias Ambientales en Badajoz (España). Durante la carrera hice prácticas en una consultoría ambiental en Galicia, haciendo inventarios forestales y redactando proyectos.

También colaboré con el Jardín Botánico de Madrid, manejando los pliegos en el herbario, y durante el quinto año de carrera, conseguí una beca de colaboración en el Departamento de Ecología, donde estudié el efecto de distintos tóxicos en diferentes especies vegetales.

Pero quizá lo que más importancia tuvo a la hora de conseguir mi empleo en la IUCN es que me escapé un año a UK con una beca Erasmus. Allí, aparte de mejorar mi inglés me familiaricé con otros enfoques a la gestión y conservación del medio ambiente y pude aprovechar un programa de trabajo de campo en Kenia a través de la universidad.

Tras terminar la licenciatura, volví a UK para hacer un máster en Conservación de Biodiversidad. Durante el máster, participé como voluntaria en un proyecto de control de especies invasoras y en distintos eventos de comunicación ambiental.

Mientras estudiaba el máster, conseguí unas prácticas en IUCN en Bruselas, y mi universidad inglesa me permitió compaginar las prácticas con el máster. Tras 6 meses de prácticas me contrataron en IUCN, y aquí llevo ya más de un año y medio.

Fue un periodo muy intenso, trabajando a tiempo completo y finalizando el máster y la tesis por las noches… pero mereció la pena.

¿Cómo es un dia normal en tu oficina?

Casi cada día, lo que hago más a menudo es hablar con mucha gente :)

Dependiendo de la fase del proyecto en la que esté, los días pueden ser muy diferentes: desde formar a expertos taxonómicos en aplicar las Categorías y los Criterios de la Lista Roja, a redactar propuestas de proyectos, o a presentar los resultados de la Lista Roja en conferencias o seminarios, tanto para el público general como a nivel institucional en la Comisión o el Parlamento Europeo.

Por ejemplo, ahora estamos en la fase de inicio de un proyecto muy grande, que incluye varias listas rojas. Esto implica identificar expertos regionales y coordinadores, y organizar varios tipos de talleres: por ejemplo, talleres de “entrenamiento” en la aplicación de las pautas de selección de especies, o en el uso de nuestras bases de datos.

Ahora mismo estoy preparando un taller en el que evaluaremos especies de saltamontes y grillos en los Alpes franceses, e incluiremos alguna jornada de campo para aprender a identificar las distintas especies.

También, trabajando aquí en Bruselas, hay infinidad de seminarios, reuniones, conferencias… y nos invitan como expertos independientes a muchas de estas charlas. Por ejemplo, hace poco presenté la Lista Roja de abejas en el directorado de Agricultura.



¿Qué es lo que más te gusta de tu trabajo?

Los días más divertidos son los de talleres y salidas de campo, donde conoces a los verdaderos expertos en la materia y aprendes de primera mano sobre la ecología y estado de las especies en distintas zonas de la geografía europea.

Lo mejor es el contacto con los expertos, ya que cada día se descubre algo nuevo y nunca se deja de aprender. También es muy satisfactorio ver el ciclo de un proyecto de principio (desde la redacción de una propuesta) a fin (con el resultado final de una publicación), y sobre todo ver que los resultados se toman en cuenta para proceder con acciones de conservación y son útiles para concienciar a la ciudadanía y a los políticos, como los resultados de la Lista Roja Europea de Abejas.

¿Y los peores momentos?

En ocasiones se echa de menos la falta de trabajo de campo, y ver a diario las especies que estás intentando proteger...

Es también difícil ver que siempre faltan fondos para realizar más investigación y que a veces el conocimiento científico que proporcionamos no se toma en cuenta o no hay suficientes recursos como para traducirlo en acciones de conservación directas.

¿Qué te gustaría hacer en un futuro en IUCN (o fuera?)

Me gusta mucho la idea de trabajar en proyectos de investigación como hasta ahora, y también me agrada el hecho de poder traducir estos proyectos a conservación directa, así que me gustaría seguir por esta línea, combinando ambas opciones.

¿Cuales son las asignaturas de la carrera que más te han servido en “la vida real”?

Asignaturas técnicas como GIS o Estadística son siempre muy útiles, aunque la asignatura que tuve en Gestión de Proyectos es la que más habilidades prácticas me ha dado a la hora de trabajar con proyectos internacionales.

¿Has hecho algún otro curso que te haya resultado especialmente útil?

Durante mis estudios he seguido muchos cursos en diversas materias: energías renovables, gestión de aguas, etc. Sin embargo, de forma independiente he realizado otros a través de plataformas online como Coursera, que han sido realmente interesantes, como por ejemplo uno en Comportamiento Animal impartido por la Universidad de Melbourne.

¿Qué habilidades concretas son las más valiosas para tu trabajo y cómo las conseguiste?

Hablar en público es esencial a la hora de impartir talleres y hablar con gente de grupos muy variados (científicos, periodistas, público general, políticos...). Aprendí desde la universidad a la hora de presentar los trabajos, aunque cada vez que se imparte una presentación se aprende algo nuevo para mejorar.

Aunque IUCN tiene 3 idiomas oficiales (inglés, francés y español), la organización trabaja con expertos de todo el mundo, y manejar varios idiomas es muy valioso. El inglés es por supuesto imprescindible, y vivir en un país de habla inglesa me ayudó a mejorar muchísimo.

Otra habilidad necesaria es el pensamiento analítico: por ejemplo, para saber conectar todos los factores que entran en juego a la hora de evaluar el riesgo de extinción de una especie, y saber traducir el conocimiento científico en recomendaciones específicas en campo y legislativas.

En mi caso concreto, tener una buena base de conocimientos de ecología me ayuda a relacionar conceptos para obtener una visión global del problema que esté estudiando. Por supuesto, la experiencia de mi trabajo, revisando muchas evaluaciones, también es muy útil a la hora de entrenar mis habilidades analíticas.

Pero, sobre todo, lo que más te puede ayudar en cualquier trabajo es ¡tener pasión por lo que se hace!


Si crees que esto es lo tuyo y quieres encontrar ofertas de trabajo en conservación, puedes empezar explorando estos vínculos:


1. Crea una red de contactos cuanto antes. Cuando te interese algo, no dudes en preguntar cómo puedes ayudar e involucrarte. 

2. Haz voluntariado y sigue formándote constantemente: En los voluntariados ganarás habilidades prácticas y conocerás a gente que esté trabajando en los campos que te interesen. También realiza cursos, lee, investiga, sal al campo, únete a grupos de monitoreo… ¡Siempre se puede seguir aprendiendo!

3. Aunque trabajar en IUCN o WWF sería fantástico, la competición es feroz. Una forma de ganar experiencia es colaborar primero con organizaciones locales o más pequeñas. 

4. Asiste a charlas y conferencias para estar al día, descubrir posibles profesiones y ampliar tu red de contactos. 

5. Usa tu experiencia (voluntariados, cursos, charlas....) para afinar al máximo tus gustos ¿Qué es lo que realmente te motiva? Cuanto más especifiques tu nicho, más sencillo te resultará identificar y entrenar las habilidades necesarias para conseguir el perfil de tu trabajo ideal.



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¿Quieres que te ayude personalmente a encontrar trabajo en conservación? 

Tras dos décadas llevando bioblogia.net y otros tantos trabajando en los principales sectores de la biología y la conservación, he conseguido varios superpoderes que podrían ayudarte a conseguir tu empleo soñado 😜

He empezado a compartir estos superpoderes a lo grande, colaborando con la web más enorme en el mundo de la conservación: Conservation Careers! Si quieres dejar de mandar CVs y empezar de una vez a trabajar (quizá haciendo cosas tan chulas como éstas)...

Si quieres saber más sobre este curso, y no perderte futuras ediciones y otras oportunidades, únete a nuestra lista de correo.






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